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Beatificación de Ceferino Namuncura
Mensajes de la Iglesia
Domingo 11 de Noviembre de 2007
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"Ceferino ñi piwke rüf wuywulefuy Ngünechen ñi rakizuam mew, fey mew tukulpafi ñi mongen mew, ka femuechi Ngünechen lloeyew ñi wellin mew. Tüfachi weche rumeñma. Weñankawi ka kutrankawi ñi mapuche ngenmu, welu wiñokintulay Firgen Maria Auxiliadora mew kuñiwtukuwi".
_____________ Foto gentileza de Rio Negro |
Con inmensa gratitud a Dios queremos compartir con todos ustedes la buena noticia de la Beatificación de CEFERINO NAMUNCURÁ, que celebraremos el 11 de noviembre en Chimpay (Río Negro). Celebrar la beatificación de Ceferino es alegrarnos por el reconocimiento del significado de su vida y de sus virtudes. Y así, quienes peregrinamos en este mundo lo descubrimos como modelo de encuentro con Cristo y cercanía de Dios hacia la humanidad; ejemplo claro del Evangelio hecho vida en lo cotidiano; fuerza y sostén en las fragilidades y debilidades; encuentro y aceptación de otra cultura y religiosidad.
En nuestro caminar como Pueblo de Dios en la Argentina, Ceferino es una clara invitación, entre otros aspectos:
- a descubrirnos hijos de Dios, necesitados de Dios, desterrando así toda autosuficiencia. Desde pequeño, Ceferino, a la luz de la religiosidad de su raza y luego con el acontecer de la fe cristiana en su vida, se descubrió en las manos de Dios, necesitado y agradecido al Dios creador y Padre de todos,
- a tomar decisiones que marcan la vida. Decisiones abiertas al bien de los demás, no cerradas en horizontes mezquinos. Ceferino, a sus 11 años se propone “quiero ser útil a mi gente”, y allí inicia un camino sin ambigüedades. Camino que lo lleva a anhelar ser misionero y sacerdote para compartir esa Palabra de Dios recibida y llevarla a todos como vida en abundancia,
- a valorar lo cotidiano como el lugar donde se realizan los grandes ideales. La vida sencilla de Ceferino está marcada por un cotidiano vivir con un gran amor a la familia y a la tierra, con una entrega generosa y alegre a todos, con un espíritu de reconciliación y comunión, en un amor preferencial por los más sufridos.
Ceferino es conocido y amado por muchos. Es uno de nosotros. Los niños y los jóvenes encuentran en él un ejemplo de vida que despierta y sostiene su esperanza. Ceferino es para ellos un modelo que da razones para vivir en el descubrimiento de la vocación a la que cada uno está llamado. Los adultos, en especial los padres de familia, encuentran en él sostén para cuidar todo lo que es importante: los hijos, la unión de la familia, el trabajo honesto y sacrificado. Los ancianos, nuestros abuelos, encuentran en él serenidad y gratitud para mirar la vida vivida.
Los enfermos encuentran en él valor y fuerzas, porque él mismo vivió y sufrió la experiencia de la enfermedad. Los pobres, marginados y excluidos encuentran en él un mensaje de dignidad y la invitación a no renunciar a ser protagonistas de la historia. Los poderosos descubren en él un fuerte llamado a no aferrarse a sus bienes y a su poder, sino a recorrer el camino del compartir, del abrirse a los demás, del hacer de nuestro mundo la mesa de todos. La gente de campo encuentra en él al compañero que está con ellos en el duro trabajo de cada día, y los alienta en su lucha por preservar la tierra de todo emprendimiento irresponsable que sólo busca intereses económicos para unos pocos.
La gente de la ciudad, en el ritmo acelerado que le impone la vida, encuentra en él la mano amiga que hace a Dios cercano y ayuda a descubrir al vecino como hermano. Los pueblos originarios descubren en él aquel valioso mensaje de cuidar y ofrecer los bienes de su cultura, a valorar el amor a la vida, el sentido de familia y de pertenencia a la comunidad, el amor y el cuidado a la tierra, la apertura a Dios. Los variados grupos religiosos aprenden de él a reconocer y apreciar las expresiones religiosas distintas, y recorrer caminos de diálogo y de colaboración.
Los que no tienen fe, los desalentados, golpeados y abrumados, encuentran en él un signo de esperanza y de confianza en su caminar. La Iglesia toda descubre en él un llamado a renovar la fe en Cristo, en la responsabilidad de hacerla vida y anuncio para cada uno. Todos recibimos de él un mensaje de reconciliación. Estos son algunos de los mensajes que descubrimos en Ceferino: alguien cercano, que nos hace vivir la alegría de ser hijos de Dios. Alguien cercano que nos hace hermano de todos. La beatificación confirma esta cercanía y renueva su testimonio de vida. Que para nosotros y para todos ustedes, este acontecimiento signifique y exprese la bendición de nuestro Padre Dios y el cuidado de nuestra Madre la Virgen de Luján.
Alegría de los Obispos y de la Iglesia chilena
1. En este día en que iniciamos en todo nuestro país la celebración del Mes de la Santísima Virgen María, queremos compartir con todos una alegría inmensa. El próximo 11 de noviembre será beatificado en la localidad de Chimpay (Río Negro, en la Patagonia Argentina) el venerable Ceferino Namuncurá, joven mapuche argentino-chileno. La Iglesia en Chile se alegra por esta nueva manifestación de la bondad de Dios, al elevar a los altares a un hijo de este noble y sufrido pueblo originario, y al ponerlo como modelo de vida y amigo de los más sencillos ante el Señor.
2. En la breve vida de Ceferino, descubrimos importantes luces para nuestro caminar como personas creyentes y como sociedad.
2.1 Ceferino era hijo de Manuel Namuncurá, Lonko de la Patagonia argentina, y de Rosario Burgos, chilena proveniente de la zona precordillerana de Temuco. Nació el 26 de agosto de 1886 en una familia numerosa. Tras ser bautizado por un salesiano misionero amigo de su padre, en la Patagonia se nutrió durante 11 años de la cultura del pueblo mapuche, del que siempre se sintió orgulloso.
2.2 Se educó en colegios de la Congregación Salesiana en Buenos Aires, Viedma y Frascati (cerca de Roma, Italia). Valorando y asumiendo plenamente su identidad indígena, aceptó lo que el “otro mundo” le ofrecía para su formación humana y cristiana. No podía dejar de sentir, en su interior de joven santo, un deseo grande de ser todo de Dios, discípulo misionero de Cristo en medio de su pueblo. En su adolescencia logró construir una hermosa síntesis entre su cultura mapuche y la fe cristiana.
2.3 En el corazón de Ceferino había una sed de infinito, una pureza a toda prueba y un proyecto de Dios. Con bondad enfrentó las humillaciones que sufrió al ser discriminado por su origen mapuche. Con un amor inmenso a la Eucaristía y a la Santísima Virgen María Auxiliadora, se relacionó con los demás con humildad y dignidad.
2.4 Aunque su deseo era servir en el sacerdocio, la voluntad del Señor le mostraba otro camino. Afectado por una tuberculosis, falleció en un hospital de Roma el 11 de mayo de 1905, a la temprana edad de 18 años, lejos de su familia amada y de su pueblo.
3. Nos sentimos muy cercanos al corazón noble y puro de este joven, por la sangre chilena que también corría por sus venas y por la fe católica que había recibido y cultivado en la Patagonia. En Ceferino se da una hermosa síntesis pocas veces vista: fiel a sus costumbres ancestrales y fiel a la religión en la cual fue bautizado.
4. Ceferino es un fiel reflejo y fruto de los valores de nuestros pueblos originarios que la Iglesia aprecia y promueve, valores que no pocas veces despreciamos en la convivencia diaria. Prejuicios y discriminaciones como los que él enfrentó en su época, lamentablemente siguen dañando hoy a los indígenas y sus comunidades, principalmente en los procesos migratorios internos.
5. Esta beatificación nos recuerda que Dios ama a los humildes y hace maravillas en el corazón de los pequeños y sencillos. En tiempos de intolerancia y de poco diálogo, la vida de Ceferino Namuncurá, ajena al resentimiento, nos entusiasma en el valor del respeto a las personas y en la actitud de perdonar al que nos ofende.
6. A pocos días de la Solemne Misa de Beatificación, invitamos a nuestros hermanos en la fe, a conocer al “peñi Ceferino” (como reza su oración), un muchacho todo de Dios, a aprender de su vivencia juvenil de la fe en Cristo y de su identificación con su pueblo mapuche. Y a todos nuestros compatriotas de buena voluntad, les alentamos en la necesidad de reconocer y valorar el aporte de los pueblos indígenas en la construcción de una sociedad más justa y tolerante.
7. Que el Señor suscite en nuestra patria, entre sus jóvenes y sus comunidades originarias, nuevas y grandes vocaciones de santidad. Que la intercesión de este joven beato, hijo de este noble pueblo, nos ayude a alcanzar el Reino de Dios y su justicia.
Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile Santiago de Chile.
Wall Mapuche ñi fotüm, küme Azche mongen Kesukristo mew
1. Tüfachi mapu mew ka tüfachi antü llidtuay Firgen Maria ñi küyen, fey mew müley taiñ rumeñma ayiwküleam. Mari kiñe konchi nofiembre küyen, Champay pingechi lof mew, mülechi Puel mapu, beatifikangelu kiñe weche kona Ceferino Namunkura pingelu. Tüfachi weche neyrkefuy epu tuwün: Puel mapu ka ngulu mapu. Fey mew Iglesia Católica rumeñma ayiwküley, Ngünechen ñi piel mew witrampürami ka pengeluwpay mapuche ñi fotüm mew, ñi küme wentru ngen mew.
2. Tüfachi weche Ceferino, tukulpay ta pelon tain küme miawam ka inayam taiñ che ngen.
2.1. Longko Manuel Namunkura ñi fotüm ngefuy em, ka Rosario Burgos, kiñe chiñura tuwlu Temuko waria püle. Longko küpan ngefuy, choyüngey epu Mari kayu konchi agosto küyen, kiñe Waranka pura pataka pura mari kayu tripantu mew. Ka femuchi fawtizangey Mari kiñe tripantu nielu, fautizayew kiñe misionero wenüyngefulu em ñi pu reñma.
2.2. Chillkatuy Congregación Salesiana Buenos Aires, Viedma ka Frascati mew mülechi nome lafken mapu. Tüfachi weche rumeñma faliltukefuy ni mapuche ngen, welu ka femuechi tukulpay wingka kimün ñi mongen mew. Rumeñma ayifi Ngünechen ñi zungu, fey mew inafi tachi mongen, keyual ñi pu che. Wechewentru ngelu trapumfi tüfachi epu rakizuam: Cristiano rakizuam ka mapuche rakizuam.
2.3. Ceferino ñi piwke rüf wuywulefuy Ngünechen ñi rakizuam mew, fey mew tukulpafi ñi mongen mew, ka femuechi Ngünechen lloeyew ñi wellin mew. Tüfachi weche rumeñma. Weñankawi ka kutrankawi ñi mapuche ngenmu, welu wiñokintulay Firgen Maria Auxiliadora mew kuñiwtukuwi.
2.4. Fey sacerdote ngean pilefuy ñi rakizuam mew, welu ngünechen ñi piel mu ka rüpu elueyew ka pengeleyew. Kutran kiñe weza kutran tuberculosis pingelu lagümeeyew, pelay lawen, fey lapuy lawentuwe ruka mew ka mapu, Roma pingechi mapu lapuy kine Mari konchi mayo kuyen mew, kiñe pataka aylla waranka kechu tripantu mew. Niefuy Mari pura tripantu.
3. Rumeñma ta püyeniefiyiñ tüfachi weche, ñi molfüñ mew ka niefuy em pu chileno ñi molfüñ, ka femuechi ñi katoliko ngen mu. Tüfa ta trapumi epu rume kimün, rakizuam, ka feyentun fey mew rumeñma fali ta inchin mew.
4. Ceferino mapuche küpanche ngefuy, fey mew rumeñma poyekefuy ñi pu che, ka femuechi inchin taiñ pu katoliko ngen faliltufiyin tufachi zungu, kom mapuche am kutrankaukelu, tüfachi weche ka femuechi kutrankawi, fey mew mülkey ta faliltuafiel.
5. Tüfachi beatificación tukulpay tain rakizuam mew kom che nielu lif piwke, kümeke piwke ka kümeke rakizuam. welu ka femuechi piwayn fachiantu petu mülekay wezake rakizuam, ka femuechi petu ta sufriley ka weñanküley ta pu mapuche.
6. Pu peñi pu lamngen küpaley zewma ta antü beatifikangealu ta Ceferino, fey mew müley tain ngillatuleal ka llellipuael, tüfachi kona rangin mapuche mew tremfuy Ngünechen ñi fotüm, fey ta eleeyew , welu ngoymalay ñi mapuche ngen. Kom che mülefuy ñi faliltuafiel chumuchi pu pueblo originario tukulpay ñi mongen ka rakizuam tufachi nag mapu tiñ zoy che ngeam.
7. Ngünechen tukulpayaymi tami newen tüfachi wallontu mapu, ka pu wechekeche mew ñi inayael tufachi rüpu ka tüfachi mongen, keyual tain zoy kümeke che ngeam, witrapüramnieal re kümeke zungu / Azkintuwe
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