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Declaración Publica
Jueves 14 de marzo, 2002
Las Comunidades en Conflicto de Collipulli,
ante las informaciones de prensa que dicen relación con el surgimiento
de un nuevo grupo paramilitar anti-mapuche en la zona de Malleko, declaramos
ante la opinión pública nacional e internacional lo siguiente:
El supuesto surgimiento de un comando paramilitar
denominado "Hernán Trizano" en la zona de Malleko, cuyo
nombre rememora al tristemente célebre cazador de mapuches que en
los tiempos de la Pacificación comandó la temida Guardia
Nacional, pone en evidencia los niveles de gravedad que esta adquiriendo
día tras día el conflicto político no resuelto entre
el Estado chileno y nuestro pueblo desde su anexión militar el año
1881.
Real o no el surgimiento de dicha agrupación
al servicio de los intereses del empresariado, preocupan los intentos del
gobierno central y sus autoridades por bajarle el perfil a un hecho de
suma gravedad y que en la práctica se ha venido repitiendo con alarmante
periodicidad en el marco del conflicto mapuche actual. Tal es el surgimiento
de diversas agrupaciones armadas de seguridad patronal y la contratación
por parte de las empresas forestales de verdaderas milicias terroristas
para el resguardo de sus plantaciones, campamentos e instalaciones industriales.
Las comunidades en conflicto desde el año
1999 venimos denunciando el accionar impune de diversos grupos armados
de seguridad al interior del territorio mapuche. Ya en el mes de abril
de 1999 denunciamos públicamente el surgimiento de un grupo paramilitar
al servicio de los latifundistas locales denominado Frente Común
por la Defensa de las Tierras de Collipulli (FCDT), el cual estaba integrado
por numerosos antisociales de la comuna que actuaban bajo las órdenes
y la protección de los empresarios agrícolas Italo Subiabre
y Freddy Molina.
Este grupo desarrollaría a partir de ese
año una serie de acciones para amedrentar a nuestras comunidades,
hostigar a nuestros dirigentes y generar un clima del terror en nuestra
zona a fin de justificar las acciones represivas realizadas posteriormente
por los organismos policiales del Estado. Entre algunas de sus operaciones
figuraron la persecución y detención de nuestros militantes
en sectores rurales y apartados, la realización de públicas
amenazas de muerte en contra de nuestros dirigentes y la realización
de una serie de autoatentados que buscaban comprometer judicialmente a
nuestro movimiento.
En forma paralela, y no conformes con la militarización
que el gobierno había decretado alrededor de nuestras comunidades,
la empresa multinacional Forestal Mininco S.A., también comenzó
a partir de ese año a contratar grupos de guardias armados para
proteger sus inversiones en la zona, principalmente en el sector del Fundo
Rucañanco que estaba siendo reivindicado por dos comunidades miembros
de nuestro movimiento.
Para estos fines Forestal Mininco recurrió
a los servicios de la empresa de seguridad OSEPAR de Temuco, fundada a
fines de los ochenta por Alfredo Rodríguez, un ex oficial del Ejército
chileno, miembro de la Central Nacional de Informaciones (CNI, policía
secreta del general Pinochet) y que a raíz de investigaciones sobre
violaciones de derechos humanos debió vender su empresa a otro ex
militar y huir hacia el extranjero.
Recordamos a la opinión pública que
la llegada de los guardias armados de OSEPAR trajo consigo un recrudecimiento
de las acciones de violencia en nuestra zona, principalmente de parte de
la misma empresa forestal que a través de numerosos autoatentados
pretendió inculpar ante los tribunales de justicia a varios de nuestros
dirigentes y miembros. Un caso emblemático en dicho sentido resultaría
el atentado incendiario que en agosto de 1999 destruyó la casa patronal
del Fundo Rucañanco y por el cual varios dirigentes de nuestras
comunidades fueron encarcelados y luego sometidos a proceso en virtud de
la Ley de Seguridad Interior del Estado.
Mas tarde, la confesión ante los tribunales
de Pedro Cifuentes, uno de los trabajadores de la empresa forestal, daría
cuenta de la verdad oculta tras el atentado. Se trataba de un autoatentado,
financiado y planificado por Alex de Ruiz, encargado de seguridad de la
empresa Forestal Mininco, y ejecutado en conjunto por los guardias de OSEPAR
y miembros del Frente Común por la Defensa de las Tierras para inculpar
a numerosos miembros de nuestras comunidades.
Pero el actuar impune de estos grupos no solo se
limitó a la comisión de autoatentados, sino que también
a operaciones mucho más complejas y que buscaban la eliminación
física de nuestros principales dirigentes. Recordamos a la opinión
pública que en julio del año 1999, el ataque de un grupo
armado desconocido afectó la vivienda de la familia Ancalaf en el
sector rural de San Jorge, hechos que motivaron que el día 26 de
julio, ante la Corte de Apelaciones de Temuco, fuera presentado un recurso
de amparo preventivo y otro de protección en favor del dirigente
y el conjunto de su comunidad por parte de nuestro abogado Pablo Ortega.
Meses mas tarde, una investigación periodística
realizada por la radio Bio-Bio de Temuco denunció la participación
de guardias armados de OSEPAR en diversos atentados ocurridos en la zona
de conflicto mapuche. Dicha investigación contó incluso con
la confesión de tres ex funcionarios de OSEPAR, quienes reconocieron
públicamente su participación en diversos delitos contra
el orden público que mas tarde serían atribuidos por las
autoridades y los tribunales de justicia a miembros del movimiento mapuche.
El conocimiento público de estos testimonios
llevó incluso a que los diputados de gobierno Eugenio Tuma y Guido
Girardi, en el mes de enero del año 2000, pidieran al entonces ministro
del Interior, Raúl Troncoso, que solicitara a la Corte de Apelaciones
de Temuco la aplicación de la Ley Antiterrorista en contra de las
empresas de seguridad que operaban en el marco del conflicto mapuche. Sin
embargo, el gobierno rechazó dicha petición y hasta la fecha
ninguna investigación judicial se ha realizado al interior de las
empresas de seguridad para esclarecer la veracidad de tales
denuncias.
En la actualidad, dos son los grupos armados que
operan en Collipulli en la más completa impunidad al servicio de
las empresas forestales y de los latifundistas locales. Por un lado el
Frente por la Defensa de las Tierras, organización que según
nuestras informaciones habría ampliado su radio de acción
hacia las comunas de Victoria y Lautaro; y los mercenarios de la empresa
de seguridad ASS de Los Ángeles al servicio de la Forestal Mininco,
reconocidos en la zona por la preparación paramilitar de sus miembros
y el alto grado de fanatismo de sus integrantes.
Los miembros de las comunidades en conflicto hacemos
un llamado a las autoridades chilenas para que desarticulen estos grupos
paramilitares y a que investiguen seriamente el posible surgimiento de
nuevos grupos de estas características a nivel regional. No hacerlo
sería una irresponsabilidad histórica que podría acarrear
insospechadas consecuencias para el desarrollo futuro del conflicto que
se vive acá en el sur del país.
NO MAS IMPUNIDAD PARA LOS GRUPOS PARAMILITARES
LIBERTAD A NUESTROS PRESOS POLITICOS
Desde Territorio Mapuche
COMUNIDADES EN CONFLICTO DE COLLIPULLI
From: resistenciamapuche@hotmail.com
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