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Hogares Universitarios Mapuche

La obsesión del Intendente

Como una verdadera “obsesión” por desprestigiar a los actuales hogares mapuche, han calificado dirigentes universitarios las últimas intervenciones públicas de la máxima autoridad de la Novena Región, Intendente Ricardo Celis. Tras haber dejado atrás sus constantes disputas con el hogar de Las Encinas, sus dardos apuntan por estos días directamente contra el albergue de Padre Las Casas. Cosas de la política.

Por Carlos MILLAHUAL

“Se trata de una obsesión, por cuanto a pesar de que nuestros recintos cuentan con reglamentos sancionados en conjunto con las propias autoridades, el señor Ricardo Celis insiste en acusarnos, públicamente, de ser recintos sin ley ni orden, y donde incluso se estarían desarrollando actividades delictivas como consumo de drogas, venta de alcohol e incluso prostitución”, señala Adrian Huichalao, alumno de tercer año de Pedagogía Intercultural y dirigente del Hogar Mapuche de Padre Las Casas.

Si bien hasta hace algunos años, fue el recinto universitario de calle Las Encinas (creado por medio de una histórica y prolongada “toma” el año 1997) el blanco predilecto de las descalificaciones del gobierno regional, hoy pareciera ser el turno del moderno recinto construido en la comuna de Padre Las Casas y que alberga desde hace dos años a 80 universitarios provenientes de comunidades rurales, en su mayoría alumnos de la Universidad Católica de Temuko. Así al menos lo demuestra un recurso de protección interpuesto por la Intendencia en contra de los dirigentes de dicho albergue el pasado 12 de abril y que –a juicio de Ricardo Celis- tendría como único objetivo resguardar los derechos de 6 estudiantes expulsados por los dirigentes de manera “arbitraria e injusta” a fines del año 2003.

Por cierto, los estudiantes tienen otra versión de aquellos hechos. Primero, no habrían sido seis los estudiantes expulsados, sino solamente uno y quién más tarde -apoyado por la Intendencia Regional- convenció a otros seis compañeros de abandonar el recinto y sumarse a las querellas y las descalificaciones de Ricardo Celis. Según nos señala Huichalao, a fines del año 2003 la directiva del hogar de Padre Las Casas sancionó la expulsión de un estudiante por no cumplir con los requisitos mínimos de permanencia en el recinto. Medida que -asegura el dirigente- se habría ajustado absolutamente a derecho.

“Se trató del peñi Manuel Cadin Calfunao, quién tenía graves problemas de convivencia, no cumplía con los requisitos académicos mínimos y además se daba el lujo de amenazar de muerte y atemorizar a la gente que le hacia notar su mal comportamiento. Ante esta situación, decidimos expulsarlo y lo hicimos con la facultad que nos otorga ser dirigentes elegidos por la asamblea del hogar”, nos cuenta Huichalao, quien además -y a pesar de su juventud- se desempeña como vicepresidente de su comunidad en la histórica zona de Purén.

Según Huichalao, son tres los ítems de evaluación a que están sujetos todos los jóvenes que son beneficiarios de alguno de los tres hogares existentes en la ciudad de Temuko. “El peñi fue expulsado en base al reglamento que tenemos y que contempla tres ítems; rendimiento académico, convivencia interna y participación en las actividades programadas por la asamblea. Esto es común para todos los hogares mapuche de Temuko y también Valdivia, porque es un reglamento que nosotros con las autoridades de MIDEPLAN sancionamos en conjunto el año 2001. A nadie se lo expulsa por feo o porque no comparta ciertas ideas políticas. Buscar alguna irregularidad es cuando menos una falta de respeto ”, enfatiza Huichalao, precisamente uno de los dirigentes mencionados en el recurso de protección de la Intendencia Regional.

Los argumentos de Celis

Según se desprende del recurso de protección, en los hogares universitarios y, principalmente en Padre Las Casas, se encontrarían habitando “estudiantes con familias”, personas “no vinculadas” a alguna casa de estudios superiores y se estarían desarrollando además “actividades ilícitas”. En consecuencia, se hace necesario para el Intendente Celis que el gobierno, a través de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI), tome el control de esos espacios -hasta la fecha manejados de forma autónoma por los estudiantes- para garantizar el buen uso de los “recursos fiscales” allí asignados.

Huelga destacar que la anterior argumentación de Celis no carece de lógica. Si el gobierno invierte más de 200 millones de pesos al año en mantener albergues universitarios, resulta normal y hasta esperable una preocupación de su parte para que esos “dineros fiscales” se utilicen adecuadamente. Sin embargo y pese a la lógica inicial, la argumentación del Intendente carece gravemente de verdad y fundamento.

“Las directivas de los hogares no administramos recursos fiscales. Esa tarea la realiza una empresa externa, que se entiende con CONADI. Ellos administran los recursos fiscales, las cuentas de agua, luz, arriendo en algunos casos, alimentación, etc., y nos parece bien que así sea, ya que nosotros somos una organización estudiantil y no una consultora. Lo que nosotros si tenemos es el control del régimen interno de los recintos. Y eso es obvio. Somos nosotros quienes vivimos allí y tenemos el derecho de organizarnos de la forma que mejor nos parezca como estudiantes. Eso es lo que molesta al Intendente, que seamos y pensemos de forma autónoma. Ellos hablan de democracia, pero cuando nosotros los mapuche la asumimos, parece que les molesta”, señala Huichalao.

Y parece que tienen razón. Si no, ¿cómo entender que el Gobierno Regional, en conjunto con la CONADI, hayan enviado hace un par de semanas al hogar de Padre Las Casas un “inspector” para controlar a los estudiantes?. “El inspector llegó un día, contratado por la CONADI y se supone que debíamos obedecerle y habilitarle un espacio físico para que viviera con nosotros. Los peñi lo miraron extrañados y le dijeron que se fuera, que no necesitábamos un inspector, que ya éramos grandecitos como para que nos anduvieran vigilando. Al final el tipo se fue, volvió al otro día y no lo dejamos ingresar. Supongo que CONADI sabrá que pasó finalmente con él”, recuerda el dirigente. Y es que en esta campaña contra los hogares no estaría detrás solo la Intendencia. Según Huichalao, las autoridades de la CONADI son otros de los interesados en “desarticular” la organización interna de los universitarios.

“Nosotros siempre hemos tenido problemas con CONADI y la verdad ya no tenemos que hablar con ellos. Nosotros generalmente hablamos con el MIDEPLAN, con el ministro hemos estado sentados varias veces y establecemos acuerdos con ellos, porque son más serios y además son quienes toman las decisiones. Acá estuvieron hace poco los jefes de CONADI, vinieron prepotentemente. Ahora no tenemos nada que hablar con ellos”, señala Huichalao.

Puede que sea una coincidencia, pero recientemente el Consejo Regional (CORE) autorizó –a pesar de la dura oposición del propio Intendente Regional y la derecha- un millonario proyecto FNDR para remodelar el antiguo Hogar Mapuche de calle Las Encinas, tal como lo exigían desde hace años los universitarios. Quizás por ello Ricardo Celis decidió cambiar la dirección de sus ataques hacia el recinto de Padre Las Casas. ¿Quién le creería su antiguo discurso del terror, si los propios consejeros habían decidido apoyar a los supuestos "violentistas" de Las Encinas?. Vaya cosa.


* Artículo publicado en Periódico Mapuche Azkintuwe, Mayo de 2004. Pág. 4.


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