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Entrevista a werken Pedro Carimán,
Zapala.
Nuestra apuesta es por la reconstrucción
Nacional
El pasado 2, 3 y 4 de abril se realizó
en Zapala el Tercer Encuentro de Arte y Pensamiento Mapuche, Wefkvletuyiñ
(Resurgiendo en Nuevos Brotes de la Tierra), que convocó
a numerosos artistas, intelectuales y dirigentes mapuche del Puelmapu
y Gulumapu. Por tres días, la vieja utopía del país
mapuche, independiente de los Estados chileno y Argentino, se hizo
presente en el pensamiento de una nueva generación de líderes
de nuestro Pueblo. Pedro Carimán es uno de ellos y esta es
la conversación que sostuvo en exclusiva con Azkintuwe.
Por Pedro Cayuqueo / Periódico Azkintuwe
Pedro Carimán es un joven dirigente
originario de la Provincia de La Pampa, Puelmapu. Sin embargo, nació
en la localidad minera de Lota, en la histórica zona de Arauko,
en manos hoy del Estado chileno. Nos cuenta que sus ancestros debieron
refugiarse al otro lado de la cordillera perseguidos por las campañas
militares argentinas en los trágicos años de la denominada
Conquista del Desierto. Es así como los Carimán
llegan a San José de la Mariquina a fines del siglo XIX,
iniciando décadas más tarde su familia un lento peregrinaje
de retorno al Puelmapu, pasando por Villarrica, más tarde
las minas carboníferas de Arauko, para finalizar a mediados
del siglo XX con su retorno a Buenos Aires y, más recientemente,
a la ciudad de Neuquén, corazón del territorio mapuche
del este, donde Pedro cursa hoy estudios superiores de Licenciatura
en Historia en la Universidad Nacional del Comahue.
Actualmente, Pedro es coordinador del Centro
de Estudios Mapuche Pewma, que asumió el pasado 2, 3 y 4
de abril la responsabilidad de organizar el Tercer Encuentro de
Arte y Pensamiento Mapuche, Wefkvletuyiñ (Resurgiendo en
Nuevos Brotes de la Tierra), realizado en la ciudad de Zapala, Provincia
del Neuquén. Huelga destacar que no se trató de un
encuentro cualquiera, puesto que logró reunir a numerosos
actores políticos y sociales mapuche, además de una
gran cantidad de no mapuche, todos ellos hermanados y comprometidos
con una idea de reconstrucción nacional mapuche, independiente
de las fronteras nacionales impuestas por los estado chileno y argentino
sobre nuestro pueblo. De esta idea y de las proyecciones del Wefkvletuyiñ
como instancia de reencuentro entre hermanos de un mismo Pueblo,
conversamos con Pedro al finalizar la tercera y última jornada
de actividades.
-Pedro, cuéntanos de donde surge
la idea de desarrollar este Tercer Encuentro de Arte y Pensamiento
Mapuche.
Tendríamos que referirnos necesariamente
al periodo anterior al primer encuentro, realizado en Bariloche,
ya que es ahí donde empezamos a conversar con varios peñi,
lamngen, hermanos con quienes veníamos compartiendo trabajos
desde hace un tiempo, sobre la necesidad de abrir espacios y realizar
actividades que respondieran y nos permitieran superar actitudes
que nosotros veníamos percibiendo con el tiempo. Me refiero
a una visión, a una postura bastante rígida de entender
la militancia mapuche o la organización mapuche que existía
y aun existe en este lado del Wallmapu. Es decir, una postura similar
a algunos partidos políticos, donde se habla de cuadros,
de integrar solo a la gente más clara y todo
eso. Esas eran posturas muy rígidas que nos impedían
ver otras posibilidades de organización que permitieran abrir
espacios para convocar a otros hermanos a repensar su condición
de mapuche. Entonces el desafío era como inventar o imaginar
una forma de convocar a muchos hermanos que desde distintas áreas
realizan su aporte al movimiento, pero que no se sentían
atraídos por convocatorias realizadas por las organizaciones
existentes, que rechazaban sentirse parte de una bajada de
línea política, digamos.
Es ahí donde surge esta idea de pensar
en actividades de diverso tipo, incluso deportivas, por ejemplo,
en algún momento pensamos que servirían para reunir
gente y créeme que lo sigo pensando. Así, buscando
la forma, surge el tema del Arte y el Pensamiento, pensarlo como
un lugar en que muchos hermanos se iban a sentir atraídos
y, junto con ello, el necesario intercambio que se da cuando uno
se encuentra con otros hermanos, iba a permitir generar en ellos
su propia reflexión, acercarlos a repensar su condición
de mapuche. De a poco fue tomando forma esta idea y se llegó
a esto, a los Encuentros de Arte y Pensamiento Mapuche. Ahora, en
términos más puntuales, con algunos hermanos ligados
al teatro, a la música y hermanas que vivían en Buenos
Aires y luego se trasladan a Bariloche, empezamos a concretizar
esto, teniendo en cuenta lo siguiente: los encuentros de arte de
por si son bonitos, la gente se encuentra, se conoce, se emociona,
se entusiasma y reflexiona sobre su identidad, asumiendo en algunos
casos un mayor compromiso con la causa de su pueblo. Sin embargo,
a nosotros nos interesaba llegar más allá. Lograr
que los encuentros permitieran fortalecer una relación de
trabajo entre diversos grupos o personas, respecto de una idea de
fondo más política. Y que fuera un trabajo que además
se pudiera mantener en el tiempo, proyectar. Eso se asumió
en el primer Encuentro de Bariloche y luego se concretó en
el segundo Encuentro de Temuko, tras establecer contactos con hermanos
del Gulumapu vinculados al movimiento universitario mapuche. En
ese desafío estamos todavía y este tercer encuentro
apunta en ese sentido.
- Acaba de finalizar este Tercer Encuentro.
Qué evaluación realizas, están satisfechos.
La evaluación que hacemos es positiva.
Eran tres días de bastante trabajo, eran bastantes cosas
las que había para mostrar, muchas mesas de discusión,
se cumplió con todas y siempre hubo hermanos participando
en las actividades. La presencia mapuche fue importante, quizás
no estuvo siempre toda la presencia que queríamos, debido
a que algunas delegaciones, producto de las grandes distancias que
nos separan, llegaron tarde o tuvieron que irse antes, pero creemos
que fue una presencia importante la que estuvo y representativa
además del movimiento mapuche en el Puelmapu. Quedan cosas
operativas por mejorar, muchos, pero es parte de la realidad que
tenemos aquí y que debemos mejorar. Pero más allá
de esos aspectos operativos o de gestión, los grandes objetivos
de fondo, políticos que perseguíamos, creo que se
cumplieron a cabalidad. Logramos reunirnos, establecer puentes de
comunicación, fortalecer lazos con otros hermanos del Gulumapu
y de nuestra zona y eso es un avance importante, un paso más
en este proceso de reconstrucción que estamos viviendo como
pueblo-nación.
- Tu planteabas que el arte y los encuentros
de este tipo sirven para convocar y comenzar a discutir una idea
de fondo, de reconstrucción de nuestra nación. En
ese sentido, qué proyecciones le ves al Wefkvletuyiñ.
Primero creo que iniciativas como esta son
importantes y que debieran continuar en el tiempo, tanto en el Puelmapu
como en el Gulumapu. Acá el arte y el pensamiento se utilizan
como herramientas para reunirnos, encontrarnos. Nosotros apostamos
por la reconstrucción del Pueblo Mapuche. Acá hay
una idea de reconstrucción nacional que nace desde el arte,
pero también podría surgir desde la literatura, la
ciencia, los ámbitos académicos, el deporte u otras,
como te decía hace un rato. Si estas actividades sirven para
unir a hermanos, para que nos conozcamos, para que nos identifiquemos
con una idea de nación, estamos logrando nuestro objetivo,
estamos logrando un grado importante de cohesión como pueblo.
En ese sentido, creo además que cada uno de estos encuentros
sirve para potenciar y fortalecer el trabajo de quienes lo convocan,
sea el lugar geográfico que sea. Si este tercer encuentro
nos permite potenciar nuestro trabajo como Centro de Estudios Mapuche
Pewma aquí en Zapala, estaremos también
satisfechos, porque el fortalecimiento de nosotros es también
el fortalecimiento del Pueblo Mapuche en su conjunto. Lo decíamos
en Bariloche durante el primer encuentro: si esa actividad sirve
para potenciar a los hermanos de Bariloche en sus trabajos, excelente.
Si el próximo sirve para potenciar a los hermanos del Gulumapu,
también será visto como un logro.
- Un aspecto que sorprendió
a todos quienes veníamos del Gulumapu fue la gran presencia,
masiva en algunos momentos, de personas no mapuche en las actividades.
Aquello sorprende, debido a que en el Gulumapu no siempre es así,
allá las organizaciones tienden mucho al aislamiento social
respecto de la sociedad civil no mapuche. Porque no nos comentas
tu impresión al respecto.
Nosotros en verdad esperábamos esa
participación de los no mapuche. Y por dos razones. En primer
lugar, porque llevamos un trabajo hecho al respecto en Zapala, no
es la primera vez que generamos eventos abiertos, masivos, porque
hay una cuestión que forma parte de lo que nosotros pensamos
y es que hay un objetivo central y esta siempre presente que es
como vamos fortaleciendo la unidad entre los propios mapuche. Este
objetivo es central, estratégico, esta siempre presente en
nuestro pensamiento. Pero ese objetivo creemos va de la mano con
el otro, que es con quien tenemos los mapuche que interlocutar.
Nosotros no estamos solos, no vivimos aislados, compartimos de manera
cotidiana con los no mapuche. Y cuando pensamos en la autonomía
mapuche en virtud del pasado, libre de toda interacción con
el otro, vemos que eso fue hace mucho tiempo atrás y tampoco
creemos que haya sido en verdad tan así. Siempre existió
el contacto, de una u otra forma. Por ello no compartimos visiones
idealizadas del pasado mapuche, de un pueblo puro, sin relaciones
con el otro. En ese sentido, para nosotros es interesante rescatar
el periodo histórico anterior a 1885, antes de la invasión
militar y en el cual los mapuche pudimos como pueblo sostener nuestra
libertad en base a una relación no sólo de conflicto
militar, sino que además de relaciones políticas,
comerciales y diplomáticas con la sociedad argentina en formación.
Tuvimos esa capacidad. Y eso pasó tanto en este lado del
territorio como en el Gulumapu.
Entendiendo esta relación sostenida
por nuestros ancestros y tratando de aprender de ellos, es que nosotros
pensamos que es urgente establecer puentes de comunicación
con la sociedad civil no mapuche. Invitarlos a conocernos, mostrarles
como somos, que hacemos, de manera digna y respetuosa. Entonces
que hacemos: nosotros pensamos que es necesario relacionarse con
la sociedad argentina, pero la sociedad argentina, tal como la chilena,
es muy amplia, diversa y compleja, no se termina con los políticos,
con las autoridades. Están las personalidades artísticas,
intelectuales, deportivas, etc. Nosotros hemos encontrado este apoyo
y esta comunicación en un artista de renombre como Víctor
Heredia, quien nos ha acompañado en este encuentro. Y no
lo tenemos pidiéndole un favor, sino participando de nuestra
idea de encontrarnos como hermanos, compartiendo absolutamente la
justeza de nuestra lucha como pueblo, nuestras demandas y reivindicaciones.
Entonces teniendo a Víctor era un punto a favor para convocar
a los no mapuche. Quizás no estando Víctor igual hubiéramos
convocado a varios argentinos, pero habrían sido los mismos
de siempre, aquellos pocos que tienen algún grado de cercanía
política con nuestra lucha y que siempre se interesan en
este tipo de actividades. A nosotros por cierto que nos interesa
la presencia de ellos, pero también queremos la participación
de la demás gente, aquella que no nos conoce y que pensamos
debiéramos darle siempre la posibilidad de conocernos.
Por otro lado, está nuestra actitud
permanente a abrir relaciones con algunos sectores políticos,
del poder político en nuestra zona, en Zapala y lo mismo
con el Gobierno Provincial y el nacional a nivel del Estado. Esto
no es fácil porque se trata de gobiernos que responden a
diferentes orientaciones político ideológicas pero
son los gobiernos existentes y con ellos debemos tratar en el plano
de la relación política formal con el poder establecido.
Hemos avanzado algo principalmente a nivel del Ministerio de Educación
por ejemplo, logrando que viniera el propio ministro a ver que está
pasando con los mapuche. Esto tampoco fue un favor que nosotros
le pedimos al ministro, ha sido producto de gestiones demostrando
lo que estamos haciendo y han sido nuestras propuestas las que han
logrado que esta administración especifica se interese en
el tema mapuche acá en Argentina, y todo esto se hace desde
una postura de total independencia de nuestra parte.
Algunos podrán estar de acuerdo o
no con la presencia del ministro en el Encuentro, son riesgos que
se corren, pero puede haber ventajas. Si los winka son más
astutos que nosotros, es un hecho que perderemos en esta relación.
Pero si los mapuche estamos a su altura, actuando inteligentemente,
es probable que esto no ocurra y que logremos avanzar en nuestro
camino de fortalecimiento. Es así como para nosotros el hecho
político de que el ministro hubiera venido a Zapala, fue
otro ingrediente importante para convocar a numeroso público
no mapuche, que quizás de otra forma no hubiera participado.
Pero además, igualmente importante ha sido la presencia de
otras instancias representativas de otros sectores de la sociedad
argentina tal como fue el acto que hicimos con los dirigentes de
los sindicatos de los trabajadores de la educación a nivel
nacional y provincial, esto para nosotros es parte de nuestra concepción
política y tiene importantes proyecciones para el fortalecimiento
futuro de nuestra causa como Pueblo.
- Ayuda en esta búsqueda de
relación mapuche con la sociedad civil argentina la grave
crisis económica que existe en este país, que ha generado
un escenario distinto de lucha social y que quizás permite
mayores grados de cercanía entre las demandas de unos y de
otros.
Yo creo que no o por lo menos que no es el
factor de más peso. Acá la sociedad civil no es menos
discriminadora que la chilena. Incluso, puede llegar a superarla
en algunas zonas del Puelmapu, donde el racismo es evidente. Acá
la sociedad civil argentina no es más sensible de por si
que la chilena con los mapuche. Me parece que esta cercanía
que estamos construyendo tiene que ver con otro factor, con la forma
que los mapuche de este lado concebimos la forma de relacionarnos
con los argentinos. A mi me da la impresión de que en Gulumapu
muchos hermanos no están tomando nota respecto de la presencia
de la sociedad chilena en el sentido que estamos hablando, no están
tan preocupados de trabajar esta relación, ponen más
énfasis en la cuestión autónoma, pensando equivocadamente
que autonomía significa hacer todo solo, entre mapuche.
Aquí vuelvo a lo que te decía
hace un rato atrás. Para mí la lección que
nos dieron nuestros antiguos, quienes defendieron la autonomía
y la libertad de nuestro pueblo tanto en Puelmapu como en Gulumapu,
no está en esa primera etapa militar, de confrontación
casi exclusivamente bélica con los no mapuche, donde nace
este mito del guerrero mapuche que hoy por hoy algunos
mapuche incluso levantan y reivindican. Para mi, la lección
de nuestros mayores que debemos aprender se encuentra en la capacidad
que tuvieron para defender nuestro territorio con las armas en una
mano y con la política, con las relaciones sociales, culturales,
económicas y diplomáticas en la otra frente a la sociedad
argentina y chilena de la época.
Ese me parece el periodo histórico
que mayores lecciones nos entrega, para ver como nosotros logramos
establecer puentes con la sociedad argentina y la chilena, identificando
cuales son aquellos sectores que potencialmente podrían ser
nuestros aliados en este camino de reconstrucción mapuche.
La sociedad argentina tiene sensibilidad para determinados temas
que nos cruzan y depende solo de nosotros como vamos a trabajar
para tocar esa fibra sensible. En esto no podemos optar, estamos
viviendo con ellos, es un dato de la realidad, nos guste o no. Aunque
nos vayamos a la comunidad, nos vayamos de las ciudades, igual estaremos
interactuando con ellos. Eso no lo podemos obviar y por eso se trata
de darnos una estrategia de conocimiento y de relaciones con la
sociedad con la que debemos interactuar cotidianamente y discutir
con ella el futuro de país que debemos construir, un futuro
que contenga la justa demanda histórica de autonomía
del Pueblo Nación Mapuche.
* Entrevista publicada en Periódico
Azkintuwe - Abril de 2004, Pág.; 17 y 18.
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