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Testigos sin rostro y espionaje telefónico
en juicio contra mapuches
La segunda guerra de La Araucanía
La justicia que está administrándose
en Chile al pueblo mapuche mediante la Reforma Procesal Penal y
su nuevo Código de Procedimiento, no tiene nada que envidiarle
a los célebres "Juicios de Stalin" del Moscú
de los años 30, sólo que en La Araucanía los
acusados jamás "confesaron" sus "crímenes".
Medio millar de militantes mapuches han pasado por la cárcel
en lo que va del Siglo XXI, sin exclusión de mujeres, ancianos
y niños.
Por Ernesto CARMONA / Kolectivo Lientur
Simples recortes de prensa aceptados como
"pruebas" y hasta "fabricación" de hechos
que hacen noticias -en complicidad con periodistas y medios- matizan
la guerra judicial contra el pueblo mapuche que libra la "democracia"
de Ricardo Lagos desde el Ministerio Público o fiscalía
nacional, encargada de llevar adelante la criminalización
de las demandas políticas, culturales e históricas
de los pueblos indígenas en Chile.
"Testigos sin rostro", intervenciones
de teléfonos, juicios simultáneos contra una misma
persona, la poco conocida "Segunda Guerra de La Araucanía"
del gobierno de Ricardo Lagos resulta poco creíble porque
la prensa también hace lo suyo, ocultando información
y estigmatizando el discurso mapuche como "subversivo"
y "terrorista". La justicia de apartheid para la etnia
apela a delitos hasta ahora inéditos, descritos en una legislación
militar dictada por una sola persona en 1984: La impresentable Ley
Antiterrorista N° 18.314 de Augusto Pinochet Ugarte.
La "asociación ilícita"
consagrada en la Reforma Procesal, más el terrorismo 18.314
de Pinochet conforman una tercera figura delictiva, la "asociación
ilícita terrorista", una suerte de "dos en uno"
que nada más se aplica a los mapuches desde que impera el
nuevo procedimiento penal en La Araucanía, desde hace dos
años.
Testigos sin rostro
Para encausar por "asociación
ilícita terrorista" a 18 mapuches en un juicio a formalizarse
a comienzos de marzo, los fiscales del Ministerio Público
consiguieron 140 testigos, entre ellos a 40 denominados "sin
rostro" al estilo del ex dictador peruano Alberto Fujimori,
además de los latifundistas más grandes de la zona
sur del país, tales como Juan Pablo Luzinger, Juan Agustín
Figueroa Yávar, Enrique Stappung, Osvaldo Carvajal, a un
representante de la Corporación de la Madera (Corma) y hasta
al alcalde demócrata cristiano de Temuco, René Saffirio.
En este juicio se hicieron parte la Ilustre Municipalidad de Temuco
--con su alcalde Saffirio--, el Ministerio del Interior --a través
del vice ministro Guillermo Correa Sutil--, y la compañía
Forestal Mininco, transnacional que controla unas 500.000 hectáreas
del grupo Matte. Todo ello junto a un ejército de abogados
bien remunerados ayudando a los fiscales.
Los "testigos sin rostro" se reclutan
entre indígenas hiper empobrecidos, a veces comunidades enteras,
a cambio de protección económica con cargo al erario
fiscal, en algunos casos equivalente a 4.000 dólares por
persona, una fortuna para las dimensiones de la pobreza local. La
defensa no tiene derecho a conocer las declaraciones de los testigos
secretos hasta el momento del juicio, "en vivo y en directo".
En los juicios orales de Temuco no existe
el colchón amortiguador del jurado de su modelo estadounidense.
El procedimiento resulta más fácil de amañar
para los fiscales y jueces. Los magistrados tampoco disponen de
tiempo, los tres o cuatro días del antiguo sistema, para
leer detenidamente el expediente, si desearan compenetrarse a fondo
de las causas. La Fiscal Regional Smirna Vidal, en una conversación
sostenida el viernes con este periodista en Temuco, admitió
que podrían "cometerse injusticias", aunque reivindicó
la rapidez del procedimiento como una "ventaja" para los
procesados, quizás aludiendo a quienes no pertenecen al pueblo
mapuche.
Fabricación de delitos
Los testigos protegidos, en su gran mayoría
sujetos con antecedentes en la justicia, suelen recibir ataques,
a pesar de la rigurosa vigilancia de las fuerzas de ocupación
de Carabineros que "protegen" sus comunidades como el
Ejército israelí protege los territorios ocupados
de Palestina. "Los testigos secretos no exhiben buen curriculum,
además les pagan", aclara Cristina Painemal, de la Agrupación
de Familiares y Amigos de los Presos Políticos Mapuches.
Las pruebas de los falsos atentados engordan
otras causas como "delito" paralelo imputable a los mismos
intrépidos terroristas asociados ilícitamente ya procesados.
El imputado Licán Montoya, por ejemplo, fue acusado de un
supuesto ataque a balazos contra la vivienda de un presunto "testigo
sin rostro", un atentado que "nunca pudieron probar con
peritajes balísticos, pero igual lo dieron por hecho",
indica Painemal en una entrevista celebrada esta semana en Temuco.
La intervención de teléfonos
y la grabación de conversaciones de los abogados defensores
con sus clientes es otro recurso probatorio frecuente de los fiscales
de Temuco, aunque resulte aberrante o de dudosa justificación
para una ética aplicada al derecho y a la justicia. El abogado
Pablo Ortega, defensor de un imputado del próximo juicio
de Temuco, comprobó hace un tiempo con estupor que tenía
su teléfono intervenido "legalmente", abuso de
poder que probablemente afecta actualmente a numerosas personas
de la ciudad. Cabe recordar que la intervención telefónica
está consagrada por la Ley Antiterrorista de Pinochet.
El "terrorismo"
La ley N° 18.314 permite calificar hoy
de terrorismo a numerosos delitos comunes de baja penalización
pero acaecidos en el marco del conflicto indígena. La tipificación
de "terrorismo" sólo puede solicitarla directamente
el gobierno, a través de los abogados del Ministerio del
Interior, que en el caso del conflicto mapuche se ha echo parte
en casi todas las causas.
La responsabilidad política de Ricardo
Lagos en el clima de "terrorismo judicial" imperante en
La Araucanía está clara por su condición de
jefe del Estado y superior directo del ministro del Interior José
Miguel Inzulsa. "El gobierno es quien decide la aplicación
o no de leyes especiales", explicó el abogado Rodrigo
Lillo, académico de la Universidad La Frontera y fundador
de la Corporación Nor Alinea. "En mi opinión
es absolutamente improcedente la aplicación de la Ley Antiterrorista
en el marco del conflicto mapuche actual", indicó Lillo
en la última edición del periódico mapuche
Azkintuwe.
"Primero, porque los delitos no tienen
la gravedad que se les pretende dar. Todos son delitos que están
tipificados en el Código Penal, algunos más graves
que otros, pero todos están correctamente tipificados, lo
que hace innecesario recurrir a estos instrumentos especiales. Por
otro lado, y lo que es más importante, la categoría
de delito terrorista implica que los autores busquen generar con
sus acciones 'terror' en la población, no que busquen generar
terror en las víctimas. Todo delito (terrorista) cumple este
requisito, sino en la población en la sociedad en su conjunto.
Ese elemento subjetivo es muy importante y no se cumple para nada
en el marco de las movilización mapuche. No ocurrió
en el caso de los lonkos y tampoco ocurre hoy en el caso de la 'asociación
ilícita' por la cual se persigue a los miembros de la Coordinadora
Arauco Malleco (Cam), que sólo busca a mi juicio desacreditar
a esta organización mapuche, ponerle el apellido de 'terrorista',
de 'violentos', con un objetivo claramente político",
enfatizó el abogado.
Torquemadas del siglo 21
El ejercicio de la libertad de expresión
y la simple escritura de mensajes y textos por Internet también
constituyen pruebas acusatorias irrefutables para la sagrada inquisición
del Ministerio Público de Temuco, especialmente cuando los
cibernautas llevan apellido mapuche. Los computadores de los imputados,
de suyo precarios y algo atrasados, fueron revisados con ayuda de
la Brigada del Cybercrimen de la Policía de Investigaciones
(Pich), que no debería distraerse para concentrarse en sus
verdaderas tareas contra el auténtico cyber crimen económico
en explosión.
En la audiencia de revisión de prisión
preventiva del 23 de mayo de 2003 de los presos políticos
Angélica Ñancupil y José Llanquileo, consta
"(...) la página web de la Coordinadora Arauco Malleco
era nutrida por una serie de vocerías y comunicados efectuados
en los computadores de Llanquileo y Angélica Llancupil (...)".
Estos dos activistas están acusados de integrar la dirección
de la "organización terrorista" simplemente porque
el 3 de diciembre el reportero gráfico de El Mercurio, Francisco
Palma, les proporcionó un disquete que no pudieron revisar
por incapacidad del software y hardware de su máquina. A
primera hora del 4 de diciembre fueron allanados y detenidos. Las
"pruebas" estaban en el disquete, ...un organigrama en
que aparecen como altos jefes de la Coordinadora.
Los fiscales del Ministerio Público
abusan de los recortes de periódicos como "pruebas".
Generan hechos que se convierten en noticias, en connivencia con
los diarios locales como El Diario Austral, de la cadena El Mercurio,
utilizadas después como pruebas en los juicios. En esos días,
El Austral titula "Cayeron máximos dirigentes de la
coordinadora", en total 27 personas. Cuando los imputados "formalizados"
se redujeron a 18, el resto quedó libre. Pero no hubo "noticia".
El diario simplemente no lo informó.
A fines del 2003, Daniel Alveal, un joven
mapuche indiferente a la lucha étnica, pero residente en
una comunidad combativa, Temucuicui, fue detenido por la inteligencia
de Carabineros cuando fletaba en su camioneta una oveja de dudosa
procedencia. Félix Inostroza, Fiscal de Collipulli, le quitó
el vehículo -no había cometido ningún delito-
ofreciéndole devolvérselo a cambio de "información"
para inculpar a dirigentes mapuche de su comunidad. Después
de un mes de conflicto interior, Alveal resolvió denunciar
a la prensa el chantaje de la autoridad judicial. Ningún
diario publicó su versión.
Críticas de Naciones Unidas
Rodolfo Stavenhagen, especialista mexicano
en derechos indígenas que visitó la zona del 18 al
29 de julio de 2003 como relator especial de la Comisión
de Derechos Humanos de Naciones Unidas informó
- que 'pudo observar cómo estos medios
(diarios como El Austral) se ocupan del tema aún candente
en Chile de las violaciones históricas de los derechos
humanos, pero prestan poca atención a los derechos humanos
de los indígenas'.
- que 'las organizaciones mapuches se quejan
que en los medios de comunicación (prensa escrita y audiovisual)
no reciben la misma cobertura que los llamados 'poderes fácticos'
y consideran que esta situación vulnera su derecho humano
a la información'.
- que 'después de la recuperación
de la libertad de prensa lograda en el país, los medios
de comunicación tienen la obligación de ofrecer
una visión objetiva y equilibrada de asuntos tan importantes
como las luchas por los derechos humanos de los pueblos indígenas'.
- que 'las comunidades y pueblos indígenas
deben contar con facilidades y apoyo para acceder plenamente al
uso de los medios de comunicación de masas (prensa, radio,
televisión, Internet), por lo que se recomienda a los principales
medios del país que, en forma conjunta con las facultades
académicas interesadas, promuevan cursos y seminarios para
buscar nuevas vías de acceso a los medios para las comunidades
indígenas'.
- que 'recomienda también a los medios
de comunicación existentes redoblar los esfuerzos para
dar amplia cobertura balanceada y equilibrada a las necesidades
y la situación de los pueblos indígenas, así
como a las situaciones de conflicto social en las regiones indígenas'.
ONU: Chile debe cambiar sus leyes
- que 'la población indígena
sigue estando marginada del reconocimiento y la participación
en la vida pública del país, como resultado de una
larga historia de negación, exclusión socio-económica
y discriminación por parte de la sociedad mayoritaria'.
- que el Estado revise los casos judiciales
con apego a las garantías del debido proceso establecidas
en las normas internacionales de derechos humanos, incluidos los
lonkos (líderes) Pascual Pichún y Aniceto Norín.
- que 'no deberán aplicarse acusaciones
de delitos tomados de otros contextos ('amenaza terrorista', 'asociación
delictuosa') a hechos relacionados con la lucha social por la
tierra y los legítimos reclamos indígenas'.
- que 'bajo ninguna circunstancia deberán
ser criminalizadas o penalizadas las legítimas actividades
de protesta o demanda social de las organizaciones y comunidades
indígenas'.
- 'que el Gobierno de Chile considere la
posibilidad de declarar una amnistía general para los defensores
indígenas de los derechos humanos procesados por realizar
actividades sociales y/o políticas en el marco de la defensa
de las tierras indígenas'.
- que se establezca en el país una
institución nacional de defensa y protección de
los derechos humanos u 'ombudsman'.
- (sugirió) 'a la sociedad civil
la realización permanente de campañas de información
pública dirigidas a combatir los prejuicios, el racismo,
la intolerancia y la estigmatización de la problemática
indígena en la opinión pública'.
Igual que en los tiempos de la dictadura
militar, la preocupación por los derechos humanos en Chile
llega desde el exterior. Pareciera que la Justicia también,
porque a los mapuches sólo les cabe esperanza de justicia
en los tribunales internacionales e invocar los tratados de derechos
humanos que están violándose descaradamente bajo el
actual mandato presidencial de Ricardo Lagos.
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