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Justicia a la chilena y herencia de
una dictadura
Crest le 28 octobre 2003
Por Elsa Pépin *
Lyon el 28 de Noviembre 2003 dans le cadre
de "Chili 30 ans après" organisé par Al
sur, CCO, France Cuba, La licorne et la Mauvaise Graine.
3O años después del golpe de
estado militar del 11 de setiembre de 1973, me hubiera gustado aceptar
esta invitación para poder hablar con ustedes de un Chile
democrático, de un Chile donde les derechos humanos fueran
respetados, de un Chile justo y con una sociedad civil dueña
de su destino. Me hubiera gustado decirles que la justicia chilena
se les hizo a los miles de exiliados, torturados, ejecutados y detenidos
desaparecidos. Decirles por fin, que los torturadores pagaron por
sus crímenes, o mejor aun, me hubiera gustado no tener que
hablar de todo eso.
Pero si estoy aquí, esta noche, es
porque no les puedo decir nada de todo esto. Hablar de Chile "objetivamente"
es una tarea difícil porque los traumas existieron , y todavía,
existen.
Si bien ningún investigador en ciencias
sociales es objetivo, puede por lo menos ser consciente de su subjetividad
relativa. Es lo que voy a hacer esta noche, y para aclarar el eterno
debate de la objetividad, diré que mi trayectoria fue siempre
con los Chilenos y que entonces lo que yo pretendo no es "echarles
una mirada a los chilenos", y por lo tanto me reivindico de
los métodos de la etnometodología.
Mi terreno de investigación y de reflexión
son las poblaciones pobres y las comunidades Mapuches, no puedo
entonces hablar con mucha erudición de la burguesía
chilena, aunque me fue dado conocerla e incluso tratar con ella
de vez en cuando.
El Chile de la transición llamada
democrática no me parece ser sino un simulacro de democracia,
ya que los civiles no son dueños de su destino y que los
detenidos desaparecidos siguen vagando por esta tierra, sin sepultura
decente ni tampoco reconocimiento alguno de su calvario. Que la
justicia que se les debiera hacer todavía no la tienen mientras
que sus torturadores viven tranquilos. Estos constatos, que cualquier
persona puede hacer, se inscriben en contradicción con el
concepto de democracia.
Un eslogan de la conmemoración del
11 de septiembre decía: "1973/2003, 17 años de
dictadura, 13 años de traición". Sin duda no
existe mejor resumen de la situación actual de Chile, y vamos
a intentar desmostrarles por qué con el poco tiempo de que
disponemos.
De los 17 años de dictadura sabemos
hoy, bastantes cosas, pero de los 13 años de transición
"democrática", sabemos mucho menos y no es una
casualidad.
Si es difícil disimular una dictadura
sangrienta y que produjo miles de exiliados, es mucho más
fácil disfrazar de democracia una sociedad híbrida,
como es la sociedad chilena actual. Sociedad híbrida, en
este sentido que es parecida a un animal mutante, la sociedad llamada
democrática de hoy podría representarse con un animal
de dos cabezas, de un lado un rostro normalizado y que se dice democrático,
el rostro de la concertación, del otro una figura brutal
e insolente, la figura del gobierno militar que se disimula detrás
de este rostro sereno.
Pero en cambio, ese animal híbrido,
está dotado de un solo cuerpo y es el cuerpo social de la
represión, que actua para recuperar una palabra histórica
"en la medida de lo posible", y no tenemos otro remedio
sino constatar que en términos de represión, lo posible
es una noción muy extensa cuando se trata de arremeter contra
los oponentes, sean mapuches o chilenos, pero muy estrecha cuando
se trata de hacer la justicia, o de luchar contra la impunidad.
También "en la medida de lo posible"
los varios gobiernos de turno de la concertación negociaron
con los militares y es alrededor de esta negociación que
se articula el debate, ¿se trata pues de una real negociación,
o de un acto deliberado de traición ? Y la historia de tal
negociación, de la que pensamos que se trata más bien
de una manipulación democrática, empieza en 1989.
Fuera de Chile, sólo la detención
de Pinochet nos permitirá comprobar los hechos más
contundentes. Si Pinochet fue detenido en Londres fue por denuncias
efectuadas desde Chile por "crímenes contre la humanidad",
pero también por denuncias puestas a nivel internacional
por franceses, españoles, europeos. Los detenidos desaparecidos
son chilenos en su gran mayoría, pero son también
internacionalistas como lo fueron el gobierno y la política
de la Unidad Popular.
La movilización que se levantó
a raíz de la detención del general reúne pues
lógicamente a exiliados chilenos pero también a militantes
de los derechos humanos del mundo entero. Y el gobierno de la concertación
fue también citado, dentro de este contexto, para participar
en el debate.
Esta vez el gobierno no puede zafarse, como
suele hacerlo casi siempre, porque el problema salió de su
terreno habitual. El gobierno entonces va anegociar con los militares
y participar en el debate. Pero contra toda previsión, no
se limita a participar sino que toma abiertamente posición,
y toma posición en favor de Pinochet, sabiendo perfectamente,
al negociar su regreso a Chile, que nunca será juzgado si
regresa a la tierra chilena. Y hoy, la historia lo demuestra.
Cuando vuelve a Chile, no esjuzgado, ni siquiera
amenazado, pone el pie en el territorio chileno como un vencedor
con el respaldo del gobierno democrático, el cual invoca
una soberanía nacional que nunca fue amenazada, ni cuestionada.
Y tal episodio no brota así, en la
historia de Chile, por sorpresa o por casualidad. Es el resultado
de un proceso, el famoso proceso de la transición democrática.
En 1989, cuando Particio Alwyn encabeza la concertación,
la presión de las familias de detenidos desaparecidos es
tan fuerte, las protestas tan frecuentes, Chile está tan
traumatizado por su sangrienta historia, las heridas quedan aún
tan dolorosas, que no puede hacer menos de abrir un camino que debería
llevar a Chile hasta una mayor verdad y justicia.
Entonces se constituye, pues, la comisión
Rettig "verdad y reconciliación" que va a investigar
sobre el destino de los detenidos desaparecidos. Ella investiga
y publica sus resultados así como algunas recomendaciones,
dentro de las cuales, el reconocimiento de los detenidos desaparecidos.
Eso es lo que provoca la construcción del monumento a los
detenidos desaparecidos en el cementerio de Santiago y también
la búsqueda de la verdad. Empieza entonces el gran discurso
sobre la reconciliación y cuando Chile pide justicia, el
primer acto simbólico de la concertación es sustituir
a la palabra justicia la palabra reconciliación.
Pero ¿quién va a reconciliarse
?
¿ Las víctimas y sus verdugos,
los militantes revolucionarios y los fascistas ?
¿ Los torturadores y los que fueron heridos en sus cuerpos
y en su ser íntimo?
Y¿ reconciliar para qué ?
¿Cuál es el proyecto político
?
La reconciliación en nombre de la
Unidad Nacional, nos contestan.... Un poco de seriedad. Nadie puede
creer que en nombre de la unidad nacional, los militantes que lucharon
en contra del fascismo naciente en la Unidad Popular y que pagaron
con sus vidas por esta lucha, o sus representantes, o los que siguen
todavía en vida y continuan la lucha vayan de repente a plantear
un gran proyecto social con sus verdugos.
Quien dice reconciliación dice perdón,
no puedo reconciliarme si no perdono el mal que me hicieron, el
dolor que me infligió el otro, pero ¿ quién
pide perdón en Chile, hoy ? Nadie
Los torturadores enfatizan proclamando con
voz alta y fuerte que "salvaron el país del caos"
y "que si hubiera que hacerlo de nuevo, ellos volverían
a hacerlo" e incluso algunos comentan con mucho cinismo "sí,
pero entonces lo haríamos mejor". Así que es
imposible creer en la reconciliación como vector de un proyecto
social, y no vamos a insultar la concertación tomando a sus
dirigentes por unos imbéciles, pero tampoco podemos creer
que sean tan idealistas.
Pues lo que pasa es que la reconciliación
nacional disimula otro proyecto, y este otro proyecto es la impunidad,
porque eso sí, es negociable con los militares. Y se trata
de una impunidad sin moneda de cambio.
Pero estos mismos dirigentes que están
negociando la paz social a costa de las víctimas, estos dirigentes
que remiten a las familias al silencio, también a los amigos
de los detenidos desaparecidos y que hacen la apuesta terrible de
reconstruir un Chile sin Historia, entonces sin porvenir, no están
obligatoriamente muy a sus anchas en el cuento.
Algunos son ex amigos, compañeros
de lucha de los mismos desaparecidos, entonces a la manipulación
se añade la culpabilidad, culpabilidad por "vender su
alma al diablo" como dicen los franceses, culpabilidad por
traicionar asu gente, culpabilidad respecto a su papel histórico.
Entramos entonces en un sistema perverso,
por una parte "hacer regalos" para aliviar su conciencia,
por otra parte responder a las exigencias de los militares, y además
por supuesto, reforzar el poder adquirido y conservar el puesto,
con todos los beneficios que ello supone, porque la atracción
del poder no se puede pasar por alto en la situación actual.
Entonces la primera medida consiste en repartir
dinero al mismo tiempo que asoman los primeros discursos sobre las
indemnizaciones, discursos que van evolucionando con los años,
pero no cabe duda que el mejor de todos estos discursos y el más
elaborado es el último que Ricardo Lagos pronunció
el mes pasado, puesto que introduce escalones en el sufrimiento,
evaluando el monto de la compensación, describiendo los distintos
tipos de sufrimientos, atribuyéndoles una remuneración.
Cito :
Incrementar en un 50 por ciento el valor
del conjunto de las pensiones vigentes.
Establecer como nuevo beneficiario al padre,
en caso de haber fallecido la madre o en caso de renuncia de la
misma.
Incrementar entre un 15 y un 40 por ciento
el monto del beneficio para la madre o el padre de hijos naturales.
"Crear, una vez por todas, un bono de
ascendente por una cantidad de 10 millones de pesos por cada hijo
matrimonial o natural si es que nunca recibió beneficio alguno"
y luego " se excluye de este beneficio a los hijos que ya perciben
una pensión vitalicia por invalidez. Este bono deberá
solicitarse dentro de un plazo de 12 meses. Los hijos que perciban
este beneficio no podrán solicitar la pensión por
invalidez cuando ésta se consiguió con anterioridad
a la fecha en que se recibió el bono"
Y tan surrealista y sórdido cálculo
se dilata sobre páginas y páginas. Estas medidas podrían
ser justas, porque todos saben en Chile que las familias de las
víctimas de la dictadura viven en la miseria, y que esta
miseria resulta también de una discriminación sistemática
impuesta por la misma dictadura. Pero estas medidas no surtirían
un efecto tan escandaloso si no se sumaran a otros medidas que apuntan
a resolver el problema de la justicia para los detenidos desaparecidos,
o por lo menos así lo pretenden. En las primeras propuestas
de las medidas que contempla el discurso de Ricardo Lagos es donde
aparece la real estrategia de negociación de la concertación.
Ella resalta muy a las claras cuando nos dice por ejemplo :
"Consideramos que ética y jurídicamente,
no todas las responsabilidades son iguales.
Hay situaciones en las que la capacidad de
decisión de las personas se encuentra notablemente reducida
o prácticamente anulada.
Hay circunstancias en las cuales unas personas
subordinadas operaron bajo el temor a las represalias que pudieran
poner en peligro sus proprias vidas, o en un estado de ignorancia
insuperable, y no han sido capaces de atender cabalmente las consecuencias
de sus actos. Si estas personas están dispuestas a cooperar
con la verdad y la justicia, parecería lógico contemplar
una penalidad menor o incluso nula para ellas, una vez establecida
la verdad".
Así, antes de que la justicia abra
el sumario, aquí está el gobierno dictándole
su conducta y poniéndole muy claro que si ellos (los torturadores)
dicen la verdad, se cierra el proceso.
Y luego sigue "Otorgar la inmunidad
penal a quienes, sin que sean imputados ni procesados, se presenten
voluntariamente ante los tribunales de Justicia y proporcionen informaciones
fidedignas, efectivas y comprobables acerca del paradero de la víctima
o de las circunstancias de su desaparición o muerte".
En claro, esto significa: digo que asesiné,
digo dónde, y cómo, tal vez y sólo si me agrada,
pero no digo por qué, y una vez cumplido este acto heróico,
me libro de las barbaridades que cometí y salgo intachable.
¿Qué mejor incitación
para continuar? Y si la justicia se adentra en este camino perverso,
podemos preguntarnos hasta dónde llegará ? Cada uno
puede entonces matar, asesinar, torturar, si luego acepta decir
dónde y cómo hizo desaparecer a las víctimas.
Y para que quede más claro, si puede ser, Ricardo Lagos añadía
hablando de los mandatarios de la tortura :
"Reducir o conmutar las penas aplicables
a los cómplices y encubridores que, después de habérseles
imputado responsabilidades y antes de dictaminar la sentencia final,
entreguen al tribunal respectivo antecedentes o pruebas que sirvan
eficazmente para determinar los hechos o individualizar a quienes
participaron en ellos o qué fue de los detenidos desaparecidos
o de los ejecutados cuyos restos no han sido entregados".
Conmutar las penas, reducirlas, cuando sabemos,
que mientras se pronuncia este discurso sólo un 5% más
o menos de los torturadores fueron juzgados, que sus penas fueron
efectuadas en unas condiciones excepcionalmente confortables y también
que las sentencias no tuvieron ninguna relación con la gravedad
de los hechos cometidos.
Comprobamos aquí que "la medida
de lo posible" es extremadamente extensa por lo que se refiere
a la impunidad. A finales de cuentas, se trata de obtener algunas
informaciones, no muy relevantes, ya que no habrá investigaciones
sobre todo lo que se refiere al secreto militar, para encontrar
algunos cuerpos y luego terminar definitivamente con eso.
Nada entonces, sobre el por qué de
estas abominaciones, nada sobre el sistema general planteado en
Chile y que pronto será un modelo en américa latina.
Nada tampoco que pueda permitir decir algún día: Chile
cayó en el horror pero pasó la justicia.
¿El honor de las víctimas ?
Ricardo Lagos nos contesta : "crear y preservar una cultura
de los derechos humanos supone también la intervención
de artistas y creadores, quienes con sus obras, nos ayuden a visualizar
mejor la profundidad emocional del drama que hemos vivido".
Pero ¿ trátase realmente de
"visualizar mejor la profundidad emocional del drama que hemos
vivido" ?
¿Y quién es este NOSOTROS ?
Los torturadores no vivieron el drama, entonces
¿qué es lo que se debe visualizar ?
¿No sería más importante
transmitir la historia auténtica a las generaciones futuras
para que NUNCA MAS ?
Visualizar es una vez más remitir
al campo de la emoción y del sufrimiento, pero quien dice
emoción dice también interpretación, y cada
uno, frente a estos 136 monumentos, va a poder seguir contando la
historia que le conviene, porque en esta obras artísticas
no vamos a encontrar más que unas figuras resultantes de
unos actos políticos programados, planificados y puestos
en práctica con una crueldad monstruosa.
Es partiendo de una verdad establecida que
el artista puede transfigurar y crear, pero hacer caso omiso de
esta etapa del establecimiento de los hechos, significa una vez
más que el gobierno chileno de turno escapa de su responsabilidad
histórica .
Ultimo comentario sobre este discurso: hay
que darse prisa. Al leer el texto, nos preguntamos ¿ por
qué después de 13 años de gobierno, la concertación
está tan apurada por terminar con los detenidos desaparecidos
? Ella dice que hay un plazo de un año para poner denuncias
y pedir reparación, un año para realizar este simulacro
de justicia y conceder así la impunidad a los torturadores.
¿Y por qué tanto apuro ? ¿
Acaso pensaría mal quien caería en la cuenta de que
con la próxima llegada de las elecciones, cuanto más
rápido se acabe con ESTO, mejor?
O tal vez la desaparición pronosticable
de Pinochet y la destabilización social anunciada que provoque
debe arreglarse antes, para que los militares sigan gestionando
la tierra chilena con las multinacionales ?
O sería simplemente porque los detenidos
desaparecidos debilitan a la clase política cuyas opciones
podrían ser muy parecidas a la traición y al engaño
? Les dejo el encargo de responder a esta última pregunta.
¿ Qué incidencias tienen las
políticas gubernamentales que acabamos de describir sobre
las formas de mobilizaciones actuales en Chile?
Si todas las movilizaciones que se desarrollan
en Chile, desde la supuesta transición democrática,
no tienen un vínculo directo con el problema de los detenidos
desaparecidos, podemos al contrario afirmar que se desarrollan dentro
del contexto de impunidad que acabamos de describir.
Si nos referimos a las más radicalizadas
de ellas, también podemos decir que son la herencia directa
de un país que habla mucho de reconciliación sin contestar
nunca a las demandas legítimas de las víctimas acerca
de la violaciones de los derechos humanos que incluyen el derecho
a vivir con dignidad.
Si un objetivo fue logrado por la dictadura,
es la desorganización total de la izquierda chilena, con
el exterminio, el exilio, o la tortura de los oponentes, la dictadura
redujo considerablemente la influencia de la oposición en
este país. Basado sobre el terror, este sistema redujo al
silencio un buen número de dirigentes, pero también
introdujo un sistema económico ultra liberal cuyo peso influye
mucho en la balanza de las luchas en Chile.
Al igual que en cualquier país de
américa latina y del mundo, la sociedad que se impuso en
Chile es una sociedad de consumo y de individualismo. En tiempos
de la transición, las promesas fueron numerosas por mejorar
el nivel de vida de los chilenos, y podríamos decir, que
de una cierta forma, poco a poco reapareció en Chile una
clase media. Pero, hay que interrogarse sobre la realidad de esta
clase media, porque casi todos sus beneficios que son únicamente
materiales, se compraron a crédito y los chilenos viven con
una tasa de superendeudamiento que supera ampliamente el equilibrio
económico de un país estable.
Y si una pequeña cantidad de chilenos
logró beneficiarse de este relativa mejora de su nivel de
vida, los chilenos pobres, quienes representan a más del
40% de la población chilena, vieron su situación estancarse
o deteriorarse.
En una entrevista, un ex ministro de la Educación,
el Señor Molina declaró " Si usted habla de chilenos
que no se beneficiaron del crecimiento, usted está hablando
de otro Chile". Y podemos considerar que efectivamente hay
dos Chiles.
Nos fijaremos en el segundo porque representa
un potencial de luchas seguramente más importante que el
sector de la clase llamada media en Chile. Está compuesto
de los personales de Educación que regularmente bajan a la
calle para pedir salarios decentes y condiciones de educación
convenientes, al igual que los personales de la salud y todos los
funcionarios de nivel inferior.
En cuanto a los obreros, ellos viven bajo
dos estatutos : los que son entre comillas privilegiados y que tienen
un trabajo estable, con salarios muy bajos y condiciones de trabajo
arcaicas, y los que llamaremos trabajadores pobres. Ellos, que representan
más del 25 % de la población chilena, trabajan al
día, cuando logran un trabajo. Un día de trabajo vale
entre 1000 y 5000 pesos, porque no se puede hablar de verdadero
trabajo sino de supervivencia. Segun el secretario de la OIT, Chile
es uno de los países del mundo donde se trabaja más
y donde también la repartición de las riquezas es
la más desigual. Aproximadamente un 20% de la riqueza de
Chile está repartida entre el 80% de la población.
Por consiguiente, el empobrecimiento de la clase obrera tiene incidencias
sobre las luchas sociales en Chile.
Luchar y organizarse en una situación
de extrema pobreza es difícil. Existen entonces varios frentes
de luchas, las luchas de las estructuras sindicales que, por muy
complicado que sea el hecho de integrar un sindicato en Chile, son
luchas reivindicativas y otras luchas más violentas y encabezadas
por las poblaciones más marginadas.
Unas luchas que no son categoriales, pero,
que actuan sobre problemas más amplios y llamados de sociedad.
Es el caso de las luchas de apoyo a los presos políticos,
de la lucha de los indios Mapuches por su autonomía y en
contra de las multinacionales, luchas que envenenan la transición
democrática desde 1992, y otras acciones que de nuevo se
manifiestan, como las tomas de terrenos para los sin techo en Santiago,
o en otra parte de Chile, y también las luchas estudiantiles,
las cuales poco a poco se combinan con las luchas de los escolares
y toman rápidamente, características de guerrilla
urbana, consecuencia de la represión salvaje con la que se
enfrentan.
Los movimientos sociales en Chile rápidamente
plantean de nuevo el tema de la impunidad y los eslóganes
se transforman en denuncias de las fuerzas policiales por asesinatos.
Desde la llegada de Ricardo Lagos al poder,
la represión a la vez creció y se especializó.
Reactivando las leyes de excepción elaboradas bajo la dictadura
de Pinochet, sacó de nuevo a colación las leyes llamadas
anti terroristas. En nombre de estas leyes los actos de rebeldía
o de subversión son muy rápidamente calificados de
actos terroristas. Así se califica de terroristas a los indios
Mapuches que luchan en contra de las transnacionales o a los estudiantes
chilenos que luchan por tener acceso a la educación o por
conseguir que se juzguen los crímenes contra la humanidad.
En nombre de estas nuevas leyes, la represión
en el sur de Chile ha vuelto a ser salvaje y no se pueden enumerar
los heridos, los comuneros procesados, encarcelados, los actos de
torturas praticados en las fiscalías de la zona. Los asesinos
de ALEX LEMUN, joven indio mapuche asesinado de un tiro en la cabeza
durante una recuperación pacifica de tierra, están
todavía en libertad y las investigaciones se pierden en los
meandros de la justicia militar.
Mientras tanto, los lonkos indultados en
los juicios de los atentados terroristas fueron juzgados de nuevo
por la justicia chilena, que canceló así la decisión
del tribunal encargado del asunto para poder condenarlos a cinco
años de cárcel. Esta vez no por atentado terrorista
sino por "amenazas e intentos de atentados terroristas".
De vez en cuando, la emergencia de estas luchas radicalizadas es
tomada en cuenta por una parte de la clase obrera, sea la parte
más precarizada, sea la más consciente y precarizada
como los mineros de Lota que quedan sin recurso alguno a raíz
de la desaparición de las minas, o la más consciente
como los obreros de Valparaíso, los cuales se enfrentan regularmente
con la represión y en una forma muy brutal.
La coexistencia de estas luchas radicalizadas
con las luchas más tradicionales de los sindicatos es de
vez en cuando difícil y la construcción de un amplio
frente unitario para darle un impulso a Chile hacia más democracia
todavía queda como algo lejano y complicado.
Los motivos de estas discrepancias aparecen
claramente si nos fijamos en el análisis que hicimos del
Chile de la post dictadura. Frente a un estado civil que actua bajo
la mano de hierro de los militares, frente a unos ex oponentes a
esta misma dictadura en busca de cualquier maniobra para lograr
adaptar las leyes heredadas de un dictadura fascista y aplicarlas
a la juventud, y a categorías de poblaciones cada vez más
marginadas, que no tienen nada, ni en términos de futuro,
tampoco en términos de proyecto social, y que están
desengañadas desde hace mucho tiempo de los méritos
de la negociación y frente a una justicia que sobrecarga
a las víctimas y asegura una impunidad casi total a los criminales,
ellos dicen no tener otra respuesta sino la de la ruptura y del
enfrentamiento.
Por haber visto a sus padres intentando negociar
y ser traicionados después, a los políticos pronunciando
discursos para sacarle las lágrimas a uno mientras negociaban
con los torturadores, por haber escuchado cantar en 1989 "todo
cambió" y ver que 13 años después si algo
cambió, para el pueblito chileno, el cambio fue de mal en
peor, ellos buscaron otras formas de actuación social para
reconstruirse un proyecto social colectivo, del cual afirman que
será la herencia de los que lucharon 30 años antes
y por eso murieron.
Son parte de estos miles de chilenos que
no tienen más de 2000 pesos al día para comer y para
quienes el acceso a la salud, a la educación y al trabajo
es una lucha cotidiana y permanente.
Todos estos grupitos desarrollan desde hace
tres o cuatro años talleres de teatro, grupos de música
dan conciertos gratuitos en las poblaciones, hacen de nuevo murales,
intentan reconstruir la historia auténtica de Chile paso
a paso, con el objetivo anunciado de devolver a este país
su pasado, su herencia, un proyecto colectivo. Haciendo el enlace
con la lucha de los presos políticos mapuches y chilenos,
exigiendo el juicio de los asesinos de ALEX LEMUN y realizando a
veces actos que ellos consideran como actos de justicia, a través
de las funas o denuncias de los criminales, ellos están imponiendo
con una fuerza simbólica la presencia de algo muy parecido
a la justicia, en este país que perdió hasta el recuerdo
de ella.
De la misma forma, la lucha de los jóvenes
Mapuches es una respuesta a los cientos de traiciones que sufrieron
y ellos ya dejaron de esperar del gobierno chileno que liquidó
sus tierras a todas las transnacionales de pasada, que tomó
la decisión de inundar sus territorios sagrados, que los
encarcela y persigue permanentemente, mientras asegura que tiene
el mayor respeto por los pueblos nativos. Ellos ya no esperan recibir
justicia alguna ni reconocimiento alguno de sus especificidades
ni que se reconozca que este pueblo nativo es víctima de
un terrible racismo de estado, menos aun que este gobierno le dé
compensaciones por el brutal genocidio del cual fue víctima.
Si las formas de lucha de esta juventud chilena
y mapuche molestan, destabilizan y cuestionan, tal vez sea porque
nos remiten a una sociedad que nunca salió verdaderamente
de la dictadura, que confundió sociedad de consumo y sociedad
humana, que vive permanentemente en la denegación y en un
consenso blando que mal disimula un drama que se está desarrollando
desde hace treinta años.
En mi opinión y midiendo mis propias
palabras, diré que la unidad necesaria para conseguir un
real cambio en este país tendría que tomar en cuenta
el conjunto de estos componentes de los movimientos sociales en
Chile, para poder integrar a la vez estructuras de organizaciones
eficientes, esa creatividad que hizo la fuerza del movimiento revolucionario
chileno, y las exigencias de todos los que no son parte de la clase
obrera clásica, porque ellos son excluídos por el
sistema económico vigente, pero ellos también constituyen
un componente ineludible entre los potenciales de cambio en Chile.
Lo que quiero decir es que hoy un número
importante de militantes en Chile no se reconocen en las formas
clásicas de resistencia, sean sindicales o políticas,
y que sin embargo estos militantes representan a los más
excluídos y a los más pobres de Chile. Sería
necesario entonces que la izquierda chilena integre de una forma
más abierta y más creativa las especificidades de
las luchas étnicas, culturales y sociales, si quiere que
este país recobre un día un rostro democrático.
Es posible que este problema no sea específicamente chileno,
pero se plantea con más agudeza que en otra parte del mundo,
por razones históricas y también por los problemas
que acabamos de exponer y que plantea la transición llamada
democrática.
Terminaré con una frase de Ariel Dorfman,
exiliado chileno que dice "Es bueno tal vez soñar con
lo imposible, reivindicarlo a grito pelado. Puede ocurrir que la
historia esté a la escucha y también puede ocurrir
que conteste".
________________________
(*) Investigadora en Ciencias Sociales y
Présidenta de las Corporaciones "El Unicornio"
y "Huilliwerken".
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