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Informe de Derechos Humanos Mapuche 2003
Represión permanente al pueblo mapuche
Por Arnaldo Perez Guerra / La Insignia /
05 de julio de 2003
El Tercer Informe sobre la Situación
de Derechos Humanos en Territorio Mapuche, elaborado por la Coordinadora
de Comunidades Mapuche en Conflicto Arauco Malleco (CAM) y la Comisión
Mapuche de Derechos Humanos (COMAPU), pasa revista a lo ocurrido
entre 2001 y 2003: el contexto en que se desarrollan los conflictos
enfrentados por las comunidades; antecedentes históricos,
económicos y sociales del Pueblo Nación Mapuche; la
situación actual de los derechos humanos en las comunidades
en conflicto; y las irregularidades judiciales que afectan a los
prisioneros políticos mapuches.
El Informe de Derechos Humanos en Territorio
Mapuche señala en su introducción: Ante el creciente
avance de las movilizaciones de las comunidades de las provincias
de Arauco, Malleco, Cautín y Alto Bío Bío,
en el marco de la recuperación de tierras y el desarrollo
de una línea más autonomista expresada en el planteamiento
de articulación de un proyecto propio que vislumbre la reconstrucción
del Pueblo Nación Mapuche, el Estado chileno, regido económicamente
por un modelo neoliberal capitalista, ha desarrollado una estrategia
para contener la lucha mapuche y así dar garantías
de estabilidad política, económica y social a las
inversiones que realizan empresas nacionales y transnacionales,
fundamentalmente en los rubros forestal, energético y turístico
en el territorio mapuche.
Ese es el marco que enfrentan actualmente
las comunidades, principalmente en las zonas en conflicto donde
se lleva a cabo una política represiva que los mapuches califican
como abierta e irracional. En su mayoría, las
comunidades en conflicto se han adscrito tanto política como
orgánicamente a la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), que
ha extendido su influencia al Alto Bío Bío, Cautín,
Osorno y, en general, a todo el territorio mapuche y a las distintas
expresiones dentro del movimiento mapuche: Por ello, la represión
ha sido dirigida con mayor rigor en contra de estas comunidades,
sus integrantes y dirigentes, como a su vez a las instancias de
organización y vocería de la CAM. Por las cárceles
de la VIII y IX regiones ya han pasado más de un centenar
de mapuches procesados o imputados por diversas causas relacionadas
con las luchas de las comunidades en conflicto, en muchos casos
experimentando las pruebas un nuevo Sistema Procesal Penal, que
se está llevando a cabo en la IX Región, entre otras
dos regiones más. Del antiguo y nuevo sistema procesal, aún
se mantienen una importante cantidad de procesos pendientes.
Represión directa
Según el Informe, la intensificación
de la política represiva se vio agravada con el asesinato
de Alex Lemun, por parte de Carabineros, quienes le dispararon
a quemarropa el jueves 7 de noviembre de 2002 en una recuperación
de tierras de la Comunidad Mapuche Montutui Mapu del sector Agua
Buena de Ercilla, sin que hasta la fecha exista algún funcionario
policial sancionado, encarcelado o al menos procesado por este hecho.
La represión directa se expresa no
sólo en procesamientos, encarcelamientos, asesinatos y persecución:
a ello se suma el control y hostigamiento que ejercen tanto policías
civiles como uniformados en las zonas de conflicto a través
de allanamientos, controles en los caminos y sobrevuelos. En la
actualidad, las comunidades enfrentan una represión directa
destinada a amedrentar, a hostigar y desmovilizar.
La política represiva ha tenido como
resultado una treintena de mapuches encarcelados por Ley de Seguridad
Interior y Asociación Ilícita Terrorista en Los Angeles,
Concepción, Angol, Victoria y Temuco, mientras otros permanecen
bajo arresto domiciliario o procesados en cientos de
causas llevadas tanto por tribunales civiles como por Fiscalías
Militares: En su mayoría se trata de mapuches que han
sido sometidos a procesos luego de su detención, las que
han debido enfrentar por algunas horas e incluso hasta alrededor
de un año sin que se les dicte sentencia. Entre los cargos
que se les ha imputado se encuentran los supuestos delitos por usurpación
de tierras, robo de madera, incendio, ocupación ilegal, daños
a la propiedad privada, maltrato a carabineros, secuestro y asociación
ilícita.
Según el Informe, decenas de mapuches
cumplen condenas sin reclusión, mientras otros con causas
judiciales pendientes han asumido la clandestinidad al no
reconocer el sistema judicial chileno como garante de la administración
de justicia. La gravedad de la represión, que nos lleva
al símil de los territorios ocupados, queda en evidencia:
personas, familias y comunidades permanentemente vigiladas
y controladas por la policía civil y uniformada, situación
derivada de las investigaciones que en la actualidad llevan a cabo
los servicios de inteligencia chilenos, fundamentalmente la Dirección
de Inteligencia y Seguridad Pública (DISPI). El trabajo desarrollado
por estos organismos se hizo más público a raíz
de las detenciones realizadas a comuneros mapuches durante el mes
de diciembre de 2002, a quienes se les acusó de asociación
ilícita terrorista; su actuación incluye el seguimiento
de personas, la vigilancia de funcionarios policiales civiles, la
cooptación de personas mapuches o no mapuches para que actúen
como informantes, la interceptación de teléfonos de
red fija y celulares, etc..
Irregularidades judiciales
Entre las irregularidades judiciales mencionadas
por el Informe con relación a situaciones atentatorias en
contra de mapuches en el marco de la política represiva del
gobierno, se mencionan: Detenciones arbitrarias y mantención
de medida de privación de libertad sin que existan pruebas
acusatorias en contra de los imputados, Violencia innecesaria
y abuso de poder de funcionarios policiales mientras se desarrollan
las detenciones, Incomunicación prolongada del
detenido, contraviniendo el propio sistema judicial, Detenciones
de comuneros en recintos no públicos; lugar donde han sido
interrogados extrajudicialmente, esta última acción
desarrollada, al menos, por funcionarios de la Comisión Civil
de Carabineros en el sector Lleu Lleu de la provincia de Arauco
a fines de 2001; Utilización de declaraciones judiciales
y extrajudiciales obtenidas bajo presión o amenazas,
incluso se reseña la presencia de personal policial ingresando
a recintos carcelarios para interrogar a detenidos sin presencia
de un abogado o juez que lleve la causa, en actitud amenazante e
intimidatoria; Dobles procesamientos, contraviniendo
el principio penal de non bis in idem, es decir, que no es posible
procesar dos veces por un mismo hecho; Dictación de
órdenes de detención con efecto retroactivo;
Utilización de testigos falsos en procesos judiciales,
ya sea mapuche o no mapuche, que realizan declaraciones -en general-
con reserva de su identidad, acusando a determinadas personas, reconociéndose
como supuestas víctimas de determinados hechos o como testigos
oculares de los mismos, y cuya falsedad ha quedado en evidencia
en los expedientes como en las audiencias o juicios orales, pero
luego de meses e incluso años de investigación; Decisiones
judiciales que afectan el derecho a un debido proceso, entre
ellas se menciona, a propósito de la Nueva Reforma Procesal
Penal, la utilización de testigos sin rostro, y el control
y seguimiento de los abogados defensores, que ha incluido incluso
el intervenir sus teléfonos, lo que afecta el derecho a defensa
y confidencialidad.
¿Estado de derecho?
Desde 1997 se han agudizado los conflictos
de tierras, en particular en las zonas de Arauco y Malleco, donde
las comunidades han desarrollado fuertes movilizaciones contra empresas
transnacionales energéticas, turísticas y principalmente
forestales. El Estado y sus organismos han desplegado todo su aparataje
represivo, generando como consecuencia el encarcelamiento masivo
y selectivo, persecuciones y hostigamiento a personas y comunidades,
lo que a la fecha se traduce en la aplicación de la Ley de
Seguridad Interior del Estado, con la respectiva designación
de ministros en visita, Ley Antiterrorista y la figura de Asociación
Ilícita Terrorista en contra de la CAM y el seguimiento de
alrededor de más de un centenar de procesos judiciales. Por
otra parte, empresas forestales han contratado aparatos de inteligencia
y guardias de seguridad que, al margen de la institucionalidad y
del estado de derecho, actúan impunemente contra
los mapuches.
La represión y persecución
se ha dirigido en contra de legítimos dirigentes de las comunidades
en conflicto, entre ellos lonko (dirigente máximo de la comunidad)
y werkén (vocero o mensajero); la represión ha sido
contra aquellos dirigentes que sostienen o que son símbolos
de las experiencias de control territorial y recuperaciones productivas.
Entre algunos casos podemos mencionar la situación de Avelino
Meñaco y José Huenchunao, quienes son werkenes de
la zona de Arauco; o los lonkos de Tirúa como Ancalao o Marihuen;
o como en Collipulli, José Llanca. También el caso
de detención de dos lonkos emblemáticos de la lucha
mapuche, de las comunidades Antonio Ñiripil del sector Temulemu
y Lorenzo Lorín de Didaico de la comuna de Traiguén,
que permanecieron detenidos más de un año sin que
se dictara sentencia. Asimismo, se encuentran detenidos otros lonkos
de zonas en conflicto, entre los que figuran los de las comunidades
Agustín Chihuaicura del sector Chol Chol, comuna de Nueva
Imperial, José Guiñón del sector San Ramón
de Ercilla, José Millacheo Levío de Chequenco, Manuel
León Catrimil del sector Tricauco de Ercilla y Montutui Mapu
del sector Agua Buena de la misma comuna.
Grupos paramilitares en zona mapuche
Entre marzo y abril de 2002 surge el Comando
Hernán Trizano, grupo paramilitar que afirmó a medios
periodísticos de Victoria estar dispuesto a ejercitar
todo tipo de represalias contra los indígenas. Según
el Informe sobre la Situación de Derechos Humanos en Territorio
Mapuche: Es necesario señalar que la aparición
de este grupo se da en un contexto en que la derecha profundiza
en un clima de beligerancia, llamando a los agricultores a organizarse
y asumir la autodefensa armada. El 4 de abril, en la comuna de Traiguén,
se reunieron masivamente los latifundistas, nietos y bisnietos de
los históricos usurpadores del territorio mapuche. Destacada
participación tuvo Enrique Stappung, conocido personaje de
derecha antimapuche. A partir de esta fecha se suceden una
serie de hechos, como el seguimiento y amedrentamiento de dirigentes
mapuches de Lumaco, denunciada judicialmente el 5 de abril de 2002
por al menos un centenar de comuneros. El Informe Mapuche relata
situaciones tan graves como el intento de secuestro a Sara Imilmaqui,
opositora a la construcción de la Central Hidroeléctrica
Ralco, ocurrido en abril de 2002 por parte de desconocidos; y el
montaje incendiario en Collipulli ocurrido en julio de 2002 en el
fundo Taitamito de propiedad de Gerhard Schmidt, cuya intención
era atribuírselo a mapuches de las comunidades aledañas
y que quedó al descubierto sólo con la confesión
del administrador del fundo.
Además, relata los secuestros de que
ha sido objeto Daniela Ñancupil de sólo 12 años,
hija del lonko de Nalcahue, por parte de civiles, quienes portando
armas y equipos de comunicación han retenido a la menor amenazándola
de muerte, golpeándola e interrogándola sobre su familia
y dirigentes mapuches; y el atentado incendiario al vehículo
del abogado defensor de mapuches Jaime Madariaga, quien patrocina
una querella en contra de Carabineros por violencia innecesaria
en contra de Daniela Ñancupil. Madariaga fue objeto
de un atentado con un sofisticado sistema de iniciación incendiaria,
luego de sufrir reiteradas amenazas y seguimientos.
Otros graves hechos son el ataque incendiario
a la Escuela Básica G-27, a la que concurren mayoritariamente
niños mapuches de las comunidades Montutui Mapu y Requem
Lemun, resultando completamente destruida en noviembre de 2002;
y el asesinato encubierto de Jorge Suárez Marihuán,
hermano de lonko de Malla Malla. El cuerpo de Suárez Marihuán
apareció el 11 de diciembre de 2002 en la ribera del río
Queuco, luego de varios días de permanecer desaparecido.
Según el informe forense, la causa de muerte no fue inmersión
sino lesiones provocadas por terceros; y de acuerdo a antecedentes
aportados por su familia, un civil no identificado, presumiblemente
agente de inteligencia, habría entregado dinero a dos colonos
del sector para eliminarlo. Posteriormente, la casa del lonko de
Malla Malla fue saqueada por desconocidos, aprovechando que su familia
se encontraba desprotegida pues el lonko se encontraba detenido
en la cárcel de Los Angeles, hecho ocurrido en marzo de 2003.
La acción de grupos paramilitares
también ha afectado a no mapuches como Daniel Salinas, director
del Diario Renacer de Angol, quien denunció en marzo de 2003
amenazas de muerte de que fue objeto y que fueron adjudicadas al
autodenominado Cuchillos del Sur. Acción que
se explicaría por los informes publicados por el diario en
contra de empresas forestales que operan en la zona. Además,
entre los hechos atribuidos a paramilitares se encuentran robos
e ingresos a sedes, así como a casas de militantes de la
causa mapuche, seguimientos a dirigentes, interceptaciones telefónicas
ilegales, interrogatorios por civiles no identificados y su participación
en operaciones policiales a bordo de vehículos de propiedad
de agricultores de la zona.
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Kolectivo Mapuche Lientur / http://www.nodo50.org/kolectivolientur
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