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Paramilitares en La Araucanía
El Far West de Agustín Figueroa
27 de abril de 2003
Por Pedro Cayuqueo (1)
En una sociedad los ciudadanos renuncian
a su derecho de la autodefensa, porque se la entregan al Estado...
Sin embargo, cuando éste en el hecho no me la brinda y me
deja en una situación de indefensión, indirectamente
me está invitando a la justicia por mano propia". Las
palabras anteriores no pertenecen al belicoso presidente de la SNA.
Tampoco a cualquier iletrado dueño de fundo. Pertenecen a
Juan Agustín Figueroa, un abogado de prestigio, miembro del
Tribunal Constitucional, Presidente de la Fundación Pablo
Neruda y, además, reconocido concertacionista. Hace un par
de semanas, en el marco de la reforma procesal penal que impera
en la IX Región y en un juicio oral calificado como histórico,
fueron absueltos dos lonkos mapuches acusados de quemar su fundo
en la comuna de Traiguén.
Sus declaraciones forman parte de una entrevista
publicada por El Mercurio el pasado 14 de abril. En ella, Figueroa
desahoga sus penas respecto de una derrota en tribunales que califica
como un "error" de los jueces, declara su ferviente apoyo
a la aplicación de la Ley Antiterrorista en el marco del
conflicto mapuche una ley a la cual se opuso tenazmente bajo
el régimen militar de Pinochet por considerarla autoritaria-,
califica la situación en la zona sur como un verdadero Far
West y, además, reconoce abiertamente la legitimidad de los
latifundistas sureños de hacer uso de la autodefensa cuando
la justicia ordinaria simplemente no funciona. Agustín Figueroa
es un amante del derecho y la legalidad. Sin embargo y quizás
sin proponérselo, sella con sus declaraciones un pacto de
agresión que ya cuenta en La Araucanía con sus primeros
protagonistas de la fama.
Empresarios de armas tomar
"Sabemos que eres un socialista recalcitrante
y amargado, cuídate y acuérdate que tu tienes familia.
Lo que estas publicando en tu pasquín son puras mentiras
y dañan la imagen de una zona de trabajo y empuje. Te estamos
vigilando. Cuídate, no toques lo forestal por que te costara
muy caro. Cuando Daniel Salinas, periodista y director del
diario Renacer de Angol, leyó este correo electrónico
no le asignó mayor importancia. La amenazante nota la firmaba
una supuesta agrupación paramilitar y Salinas sólo
atinó a pensar que se trataba de una broma de mal gusto.
Hacia poco había publicado en su diario de circulación
local un extenso reportaje sobre el negativo impacto de las forestales
en territorio mapuche, pero nada que ameritara este tipo de sobre
reacciones. Semanas más tarde, cuando notó que automóviles
desconocidos le seguían y varias llamadas anónimas
eran recibidas en su propia casa, Salinas comprendió que
no se trataba de simples bromistas.
El pasado 13 de marzo -y ante la concurrencia
de nuevos actos de hostigamiento en su contra-, el periodista decidió
hacer finalmente público lo que hasta entonces se ventilaba
sólo a nivel de sus más cercanos, los tribunales de
justicia y la Policía de Investigaciones. Es decir, las amenazas
de muerte contra él y su familia a través de correos
electrónicos y llamadas telefónicas, los seguimientos
vehiculares y las filmaciones por parte de civiles miembros del
recién formado grupo paramilitar mallequino, Los Cuchillos
del Sur.
En la actualidad, un fiscal del Ministerio
Público de Angol en conjunto con una unidad especial de la
Policía civil y la Dipolcar tienen a su cargo la investigación
de los hechos, reconoce el Gobernador de Malleco Mario Venegas,
sin que hasta el momento existan antecedentes en torno a la identidad
de los miembros de dicha agrupación, así como tampoco
datos del computador desde donde fueron enviados los mensajes y
los teléfonos desde donde se realizaron las llamadas intimidatorias.
Nada raro, en todo caso. Ya en el transcurso del mes de abril del
año 2002, una investigación judicial tendiente a identificar
a los autores de sendas amenazas de muerte en contra de varios dirigentes
mapuches de la misma zona de Malleco finalizó sin ningún
tipo de resultados.
Mucho tiempo antes, una petición tendiente
a lograr se investigase el surgimiento de estos grupos paramilitares
por parte del abogado y diputado por la VIII Región, Alejandro
Navarro ante la justicia había desembocado en la designación
del fiscal de Victoria, Héctor Leiva como primer encargado
de dicha tarea. Para la presentación judicial -realizada
el 14 de febrero de 2001 ante la Fiscal Regional del Ministerio
Público, Esmirna Vidal -, el parlamentario se había
basado en el artículo La Intifada Mapuche aparecido
con fecha 4 de febrero en el cuerpo de Reportajes de El Mercurio
y que consignaba polémicas declaraciones de dueños
de fundos sureños en las que aseguraban estarse armando para
hacer frente a los hostigamientos de comunidades mapuche.
Creemos que las declaraciones hechas
por agricultores de la IX a la prensa nacional, en las que se menciona
que están creando grupos de autodefensa y que sólo
por un milagro no han muerto indígenas a consecuencia de
disparos con armas de fuego, constituyen suficientes argumentos
para presentar una denuncia de este tipo, explicaría
Alejandro Navarro. Para más adelante agregar, Acá
hay asociación ilícita, amenazas y porte y tenencia
ilegal de armas. Incluso, se han organizado grupos al margen de
la ley, y la ley de Seguridad Interior del Estado es clara y penaliza
a quienes se asociaren para sustituir las facultades de las fuerzas
de orden pública. La propiedad privada la resguardan Carabineros
e Investigaciones de Chile, no hay otra institución o grupo
que pueda hacerlo. Los que lo hacen actúan al margen de la
ley.
Pero no sólo eso. En el documento
judicial también se mencionaba a personas, autoridades políticas
y del sector agrícola en la IX Región con nombre y
apellido como los verdaderos responsables del clima de beligerancia
existente al interior de las filas del agro sureño. Manuel
Riesco, Andrés Santa Cruz, Francisco Prat y Federico Rioseco,
todos ellos dirigentes de asociaciones agrícolas, han coincidido
en la necesidad de que los agricultores se organicen. Este llamado
a la autodefensa, consideramos, ha pasado a hechos concretos y no
se queda sólo en el plano del discurso, añadía
el diputado del PS.
Sin embargo y a pesar de la contundencia
de los antecedentes presentados por el parlamentario junto al dirigente
mapuche Aucán Huilcaman y el abogado Rodrigo Lillo, hasta
la fecha el fiscal de Victoria Héctor Leiva no ha logrado
mayores avances en su investigación. Esto a pesar de contar
con un equipo especial de la Dirección de Inteligencia de
Carabineros (Dipolcar) asignados al caso y de haber citado a declarar
a su despacho a decenas de agricultores de las comunas de Victoria
y Traiguén, algunos de los cuales le habrían entregado
incluso valiosos antecedentes respecto de un grupo paramilitar antimapuche
que se abría formado en la Provincia de Malleco y que se
haría llamar Hernán Trizano.
La sordera del gobierno
El gobierno no tiene hasta ahora evidencia
de que existen grupos terroristas o armados. El tema indígena
tiene varias facetas, cultura, tierras y desarrollo, entre otros,
para lo cual depende del Ministerio de Planificación Nacional
y de Conadi. Yo, como ministro encargado de los temas de seguridad
pública, les puedo asegurar que nosotros no tenemos la evidencia
de la existencia de tales grupos. La declaración, realizada
por el ministro José Miguel Insulza en momentos en que arreciaban
en el sur las amenazas y atentados reivindicados por el Comando
Hernán Trizano, caería como un verdadero balde de
agua fría en la cabeza de distintos sectores vinculados al
conflicto.
Si bien desde la aparición del Comando
Trizano diversas comunidades mapuches, organismos de derechos humanos
e incluso parlamentarios de gobierno habían exigido majaderamente
al gobierno la aplicación de la Ley de Seguridad Interior
del Estado en contra de este tipo de agrupaciones, la medida sería
tajantemente rechazada por las autoridades argumentando que no existían
hechos ni evidencias concretas que confirmaran
la existencia real de tal comando paramilitar.
Por cierto, el evidente doble estándar
de las autoridades que ante cualquier solicitud al respecto
de la CORMA o la SNA en contra de los mapuches destacaban por su
rapidez y diligencia- terminó creando divisiones incluso
al interior de sus propias filas de gobierno. Y una de las primeras
bajas frente al discurso oficial de La Moneda sería el parlamentario
del PPD, Roberto Muñoz Barra, senador del distrito donde
el Comando Trizano comenzaba precisamente a hacer de las suyas con
sus operaciones de amedrentamiento colectivo.
Luego de 8 años resulta indiscutible
que la política frente a los conflictos mapuches ha sido
mirada como algo no trascendente. Según mi opinión,
no resulta descabellado sino más bien a todas luces posible
que en una zona donde han existido en el pasado movimientos radicalizados
de derecha, como la Brigada Rolando Matus o importantes personajes
de Patria y Libertad, puedan organizarse grupos armados que pretendan
responder por la fuerza ante las demandas mapuches, más aun
si ya existe un anuncio oficial de la creación de una brigada
Hernán Trizano, señalaba el parlamentario.
Sin embargo y a pesar de todos estos antecedentes
previos sobre la decisión de los agricultores de armarse
para defender sus predios, la percepción de las autoridades
sobre la existencia del Comando Trizano no variaría un ápice.
Camilo Escalona, máximo timonel del Partido Socialista y
representante de una supuesta ala izquierdista de la coalición
gobernante, llegó a plantear incluso que todos los antecedentes
aportados sobre los supuestos paramilitares en el sur eran una
simple maniobra de la ultraderecha y la ultraizquierda para
beneficiar sus respectivos propósitos políticos.
Mas tarde y a pesar de ser conocidas públicamente
ya no las primeras amenazas sino más bien los primeros atentados
en contra de connotados dirigentes mapuches, la posición
gubernamental continúo siendo el bajar olímpicamente
el perfil de los hechos, haciendo constantes llamados a la calma
y delegando por enésima vez la responsabilidad del tema a
los directivos de la inoperante y desprestigiada Corporación
Nacional de Desarrollo Indígena, CONADI.
Las forestales y su guerra sucia
En esta historia de guerra sucia, un lugar
destacado ocupan las empresas forestales y sus relaciones incestuosas
con empresas privadas de seguridad de dudosa procedencia en la zona
sur. En este sentido, quizás el caso más bullado en
lo que va corrido del conflicto mapuche haya sido el de Forestal
Bosques Arauco, quién el segundo semestre del año
1999 fue acusada públicamente por comunidades de Arauco de
planificar atentados y montajes al interior del Fundo Cuyinco, comuna
de Los Álamos, predio de 1.650 hectáreas y reivindicado
desde hacía más de 18 años por miembros de
la comunidad Pablo Quintriqueo.
En aquella ocasión, varios ex guardias
de la forestal, molestos por el abandono de sus superiores a uno
de sus compañeros detenido en el marco del conflicto mapuche
y que posteriormente se quitó la vida, declararon públicamente
haber recibido instrucciones de cometer auto atentados en Cuyinco
para inculpar ante la justicia a miembros de la comunidad. Cabe
destacar que todos ellos pertenecían a la empresa de seguridad
OSEPAR de Temuco, propiedad de Pablo Iturriaga Rocangliolo y fundada
a fines de los años ochenta por el coronel de Ejército
® Alfredo Rodríguez, ex miembro de la Central Nacional
de Informaciones (CNI, policía secreta de Pinochet) y qué
más tarde huiría del país perseguido por causas
de violaciones de derechos humanos.
En su relato, entregado a Radio Bio-Bio y
ratificado más tarde en conferencia de prensa por el diputado
Eugenio Tuma del PPD, los ex sicarios de Bosques Arauco confesaron
entre otras cosas su participación en incendios de campamentos
forestales, ataque a vehículos policiales, cortes de caminos
e incluso quema de bosques de la propia maderera. Todo con el objetivo
de inculpar y llevar a prisión a dirigentes mapuches del
sector a través de sendas querellas interpuestas luego por
los abogados del imperio Angelini en los tribunales del Lebu y Concepción.
Yo llegue el año 1997 a trabajar
al Fundo Cuyinco y de inmediato me sacaron a conocer el bosque y
la casa de la familia Fren . Yo no tenía idea de quienes
eran los Fren. Al otro día los jefes se enteraron que venían
de Talcahuano más personas a apoyar la toma y nos dijeron
a varios guardias: vamos a destruir sus casas, a tirarles sus cosas
al agua, todo. Recuerdo que fuimos como diez guardias. Era simple
para ellos, como nosotros trabajábamos sin contrato, nos
decían: tu tienes que hacer esto o te vas, relataría
uno de los guardias a Radio Bio-Bio.
Entre los muchos hechos en que reconocieron
su participaron los ex guardias de Forestal Bosques Arauco, destacó
la golpiza propinada al profesor del Liceo Politécnico de
Lebu, Bernardo Ramos, una fría noche de octubre del año
1999.
Regresaba yo a mi casa por la noche cuando recibí por
detrás un fuerte golpe en la cabeza. Inmediatamente se me
tiraron encima como cuatro tipos encapuchados, golpeándome
por todos lados mientras me decían, ¡esto es por ayudar
a los mapuches!. En minutos perdí el conocimiento y los doctores
dijeron que debieron pegarme con un laque o algo así,
recuerda el profesor, quién agrega que tras el ataque debió
permanecer más de una semana hospitalizado producto de un
TEC cerrado y contusiones múltiples. Al otro día de
la golpiza, el malogrado profesor debía presentarse ante
la justicia como testigo del dirigente José Huenchunao, quien
se encontraba encarcelado en Lebu acusado de cometer un atentado
en el Fundo Cuyinco.
Si bien todos estos testimonios causaron
un gran revuelo en la zona sur e incluso llevaron a parlamentarios
oficialistas a solicitar en enero del 2000 tanto a la Corte
de Apelaciones de Temuco como al gobierno a través del entonces
ministro del interior, Raúl Troncoso- la aplicación
de la Ley Antiterrorista en contra de la empresa de seguridad implicada
en los hechos, hasta la fecha ninguna investigación se ha
realizado al respecto. Por cierto, la acción judicial no
sólo tenía como norte la empresa fachada del ex CNI
y esto lo sabían Forestal Bosques Arauco y Forestal Mininco,
que a través de un influyente lobby Grupos Angelini
y Matte, respectivamente- lograron que la petición fuera
finalmente archivada por el gobierno.
Tanto en Bosques Arauco como Mininco niegan
hoy cualquier vinculación con la empresa OSEPAR de Temuco.
Forestal Mininco cuenta hoy en la zona de Malleco con los servicios
de la empresa de Seguridad ASS de Los Ángeles, también
vinculada a ex militares y conformada -según han denunciado
las comunidades en conflicto de Collipulli- por un selecto grupo
de mercenarios, lumpen callejero y fanáticos neonazis. Forestal
Bosques Arauco, por su parte, no admite al menos públicamente-
relaciones de trabajo con ninguna empresa de seguridad en particular.
La experiencia de Cuyinco ha enseñado probablemente-
que no es bueno dejar en manos de principiantes tareas que son propias
de sujetos profesionales.
Los GAL del sur de Chile
Durante la década de los ochenta,
el gobierno español de Felipe Gonzáles debió
enfrentar una de las más duras ofensivas por parte del nacionalismo
vasco y su expresión de lucha armada, ETA. Para enfrentar
esta oleada de movilizaciones, la administración del socialista
Gonzáles decidió recurrir a la guerra sucia, autorizando
la creación de los Grupos Antiterroristas de Liberación
(GAL) por parte de afiebrados asesores de seguridad participes de
su gobierno. Estos grupos, integrados por miembros de la Policía
Civil Española y mercenarios de la derecha política,
protagonizarían a partir de entonces una serie de secuestros,
atentados y asesinatos de dirigentes etarras que al ser descubierto
a principios de los noventa- terminaría costándole
a Gonzáles su reelección para un nuevo periodo de
gobierno.
En Chile, mucho se habla hoy de la similitud
existente entre el gobierno de Ricardo Lagos y aquel desempeñado
por su colega socialista en España entre los años
1982 y 1996. Se comenta que Lagos al igual que Gonzáles ha
abrazado entusiasta en su gobierno los postulados del modelo económico
neoliberal. También que se ha visto afectado por una crisis
institucional de corrupción y sobornos similar a la enfrentada
por Felipe Gonzáles en su último periodo presidencial.
Sin embargo, nada se habla de sus métodos cada vez más
similares a la hora de enfrentar aquello que ambos denominan como
actos de subversión interna. Puede que Lagos
otro amante del derecho y la legalidad al igual que Agustín
Figueroa- no este pensando precisamente en conformar unos GAL para
enfrentar en La Araucanía el conflicto mapuche. Sin embargo,
ya surgen las primeras dudas respecto de otras personas, grupos
o instituciones -algunas de ellas vinculadas al régimen militar-
que estarían impulsando en la zona sur dicho trabajo sucio.
Extraños robos a sedes de organizaciones
mapuches, seguimientos a sus dirigentes, interceptaciones telefónicas
ilegales, misteriosos civiles realizando interrogatorios extrajudiciales
e incluso un caso de doble secuestro ya se han registrado al interior
de territorio mapuche. Específicamente en Temuco, capital
regional y epicentro del conflicto étnico, diversas organizaciones
mapuches, eclesiásticas e incluso académicas, como
el Programa de Derechos Indígenas de la Universidad de La
Frontera (UFRO), han dado la voz de alerta ante el accionar impune
de un grupo no identificado, vinculado posiblemente con organismos
de inteligencia gubernamental y policial, y responsable del doble
secuestro en julio y agosto del año 2002 de la niña
mapuche Daniela Ñancupil, hija de un lonko de la Coordinadora
Arauco-Malleco (CAM), entre otros hechos.
Daniela, de 13 años, fue secuestrada
por primera vez el 31 de julio de 2002 por civiles no identificados
en las inmediaciones de su hogar. Durante varias horas, la menor
fue interrogada sobre su participación en las movilizaciones
mapuche y sobre su posible conocimiento de los dirigentes y voceros
de la CAM en la zona de Chol-Chol. Finalmente, tras varias horas
de terror y bajo amenaza de muerte, fue dejada en libertad por los
civiles, tres hombres y una mujer, reconocidos por ella como presuntos
agentes de la policía civil.
Pero eso no es todo. Tan sólo días
antes del extraño secuestro, un incendio intencional había
destruido completamente el vehículo del abogado temuquense
Jaime Madariaga, estacionado en una calle de la capital regional.
El profesional, en representación de la menor Daniela Ñancupil,
patrocinaba en los tribunales una querella en contra de funcionarios
policiales responsables de haber baleado a la menor en enero del
año 2001, en el marco de un operativo para reprimir movilizaciones
mapuches al interior del Fundo San Carmen de Forestal Mininco, sector
de Chol-Chol. Cinco días más tarde y emulando el trabajo
sucio desarrollado por organismos represores durante la dictadura
militar, los mismos civiles no identificados intentaron por segunda
vez secuestrar a Daniela Ñancupil, acción que fue
evitada gracias a la oportuna intervención de terceros alertados
por la situación.
Todos estos hechos serían profusamente
denunciados en Temuco dos días más tarde, el 7 de
agosto de 2002, en una concurrida conferencia de prensa realizada
en el Instituto de Estudios Indígenas de la UFRO y en la
cual participaron familiares de la menor y los abogados José
Aylwin y Rodrigo Lillo, en representación del Programa de
Derechos Indígenas de la UFRO. Demás esta decir que
hasta la fecha la justicia ha sido incapaz de identificar o detener
a los responsables de estos hechos.
NOTA:
1. Periodista mapuche. Director del Sitio
Web de Kontrainformación Mapuche Kolectivo Lientur. Este
es un extracto de un libro en etapa de elaboración titulado
Paramilitares en Territorio Mapuche: La historia no contada
de una guerra sucia.
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Kolectivo Mapuche Lientur / http://www.nodo50.org/kolectivolientur
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