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Redada político-judicial contra la
CAM
El Objetivo final somos todos...
06 de diciembre de 2002
Por Pedro Cayuqueo*
El Ministerio del Interior, a través
del subsecretario de la cartera Jorge Correa Sutil, ha solicitado
a los tribunales de justicia de la Novena Región procesar
a los miembros de la Coordinadora Arauco-Malleco detenidos en Temuko
en virtud de aquel engendro de la seguridad nacional pinochetista
denominado como Ley Antiterrorista. Se trata, por cierto, de la
crónica de una persecución política anunciada,
ante la cual todas aquellas discusiones de carácter jurídico
y legal respecto de la pertinencia o no del uso de determinado cuerpo
jurídico o de las características de los delitos cometidos
por los hermanos detenidos carecen ya de total importancia.
Asistimos, por el contrario, a una decisión
de seguridad nacional de profundas connotaciones políticas,
como lo fue, por ejemplo, cuando el año 1990 se oficializó
la creación de la Oficina de Seguridad Pública, con
el objetivo inalterable de combatir a quienes el Estado consideraba
por aquellos años como sus mayores enemigos políticos,
aquellas agrupaciones armadas de ultra izquierda a quienes calificaba
de la peor forma posible ante los medios de comunicación
(«terroristas», «violentos», «extremistas»...)
y quienes, sin embargo, insistían en reclamarle en su cara
una transformación radical del sistema democrático
chileno en beneficio de la mayoría de los sectores populares
excluidos del famoso pacto de la transición.
Nuevamente hoy, a doce años de retornada
la democracia a país, las autoridades de gobierno deciden
embestir políticamente a través de los tribunales
de justicia y todo su aparataje represivo en contra de un sector
político en este caso mapuche- que cuestiona tanto
su institucionalidad opresora como aquellos intereses de todo orden
que se han ido consolidando con la venia gubernamental al interior
del maltratado territorio histórico de nuestro pueblo.
La respuesta a la pregunta de si el Estado
chileno persigue a un determinado sector del movimiento mapuche
por su pretendido carácter violento o porque, en realidad,
defiende derechos que le han sido negados históricamente,
ofrece muchas pistas para conocer las verdaderas intenciones del
ejecutivo chileno en la persecución actual en contra de la
Coordinadora. ¿Se trata de evitar la violencia mapuche en
la zona sur o de obstaculizar el trabajo político a quien
pretende superar el sacrosanto estado de dominación neocolonial
vigente y apostar por la reconstrucción de la utopía
del país mapuche?.
La respuesta resulta a todas luces evidente.
Más aun si constatamos que a la luz de los hechos investigados
por los tribunales de justicia en los últimos meses, la supuesta
violencia terrorista de la Coordinadora no ha pasado
de ser una legítima reacción de las comunidades frente
a las constantes agresiones y atropellos de que han sido víctimas
por parte de guardias forestales, grupos paramilitares y la ya reconocida
prepotencia de las fuerzas policiales. Prepotencia que, digámoslo
con todas sus letras, ha adquirido ribetes de terrorismo de estado
en las últimas semanas con el asesinato hasta ahora impune
del joven comunero de Ercilla, Edmundo Lemún.
En los hechos, la tan comentada escalada
de violencia de la que se acusa a los miembros de la Coordinadora
no ha dejado de ser un legítimo ejercicio de autodefensa,
derecho humano fundamental tanto en este como en otros sistemas
jurídicos y que por lo demás se ha manifestado mayoritariamente
con métodos artesanales y no precisamente haciendo gala del
profesionalismo propio de los denominados grupos terroristas
que tanto parecieran atemorizar al gobierno, la clase política
y los empresarios nacionales y extranjeros.
¿Qué es lo que se esconde entonces
tras esta espectacular persecución político-judicial?.
Simplemente la necesidad del gobierno por desarticular una organización
mapuche que más allá de sus particulares métodos
de lucha y estrategias de construcción político-social-
apuesta concretamente a la generación de un discurso y una
práctica mapuche de corte autonomista y revolucionaria. No
son los únicos, claro está, otras agrupaciones mapuches
también levantan y construyen desde sus propios espacios
de acción discursos y prácticas que tienen como norte
la reconquista de derechos políticos y territoriales por
parte de nuestro pueblo, pero sin duda es en la Coordinadora donde
aquella lógica de reconstrucción nacional adquiere
ribetes de peligro público para las autoridades.
En cualquier caso, no cabe ni la menor duda
de que cualquier formación autonomista mapuche, llámese
Coordinadora, Identidad Territorial o Frente por la Liberación,
será ilegal de ahora en adelante a los ojos de la legislación
y el ordenamiento jurídico chileno, lo que, en primera instancia,
retrata claramente el carácter neocolonialista de dicha legislación
y desmiente, por otro lado, aquello de que toda aspiración
política justa es defendible en el marco de la legalidad
y los estrechos márgenes del sacrosanto estado de derecho.
Esto quedará más que demostrado toda vez que aquellas
organizaciones mapuche autonomistas como la propia Coordinadora,
el Consejo de Todas las Tierras, la Identidad Territorial Lafkenche
o la Identidad Territorial Nagche rompan de manera paulatina relaciones
con el Estado o, dejando sectarismos nefastos y afanes de protagonismo
de lado, sean capaces de confluir en un referente o movimiento político
mayor con las mismas características y con pretensiones de
poder y no precisamente de administración.
Independientemente de lo digan o dejen de
decir las instituciones del Estado chileno, ¿es ante los
ojos del movimiento mapuche en general el de la Coordinadora un
proyecto político ilegítimo?. Por supuesto que no.
Tan solo se trata de la primera organización mapuche de este
nuevo siglo y con reivindicaciones nacionalitarias que ha sido declarada
ilegal y perseguida por la maquinaria colonialista del Estado chileno.
A comienzos de la década de los noventa le correspondió
el turno al Consejo de Todas las Tierras, quizás la primera
organización mapuche en plantear de manera pública
el derecho de los mapuche a su autodeterminación nacional.
Mañana, créanme que nos tocará el turno a cada
uno de nosotros.
* Su autor es dirigente universitario mapuche.
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Kolectivo Mapuche Lientur
Sitio web: http://www.nodo50.org/kolectivolientur
Email: kolectivolientur@hotmail.com
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