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III. OTROS TEMAS LOCALES
a) Las tierras lafkenches:
Quizás uno de los temas más difíciles a tratar,
primero por la implicancia de actores que involucra, segundo por
los conflictos que genera y tercero, por tratarse de un tema país
que requiere una restitución territorial y su correspondiente
traspaso de poder. No es fácil, tampoco imposible, pero si
un deber -como Estado nacional y a casi 200 años de vida
independiente- tener que asumir la responsabilidad de la deuda histórica
con sus ancestros.
Es indudable que para obtener satisfacción a una reivindicación
tan sentida como esta, todas las formas de lucha que puedan impulsar
las comunidades tienen validez. Estas pueden variar en el tiempo,
como también el carácter y conveniencia de su utilización,
sin embargo, lo importante es que se adapten -como lo hacían
los antiguos- a una estrategia global a largo tiempo.
Entiendo que hasta hoy, ningún mapuche a olvidado sus tierras
antiguas, porque simplemente estas hacen parte del territorio histórico
ancestral, al que nunca, ninguno ha renunciado.
En este aspecto, tres son los tipos de tierra sobre las cuales en
Arauco se demanda restitución; tierras antiguas, tierras
sagradas y tierras de reforma agraria.
Los alcances de las solicitudes que se han hecho ante CONADI regional,
por parte de 15 comunidades, han engendrado un proceso de estudio
de cada caso y la mayoría de entre ellas obtendrán
-por lo menos así se espera- la restitución solicitada.
Esto no significa que con una compra formal de tierras el problema
se ha terminado, la restitución territorial tiene un eje
político y en el se cobijan derechos mayores que hay que
luchar. Es natural entonces que una solución a ello dependa
también de una lucha de más amplia potencia, de mayor
alcance, ella tiene que tener un de claro corte de liberación
nacional.
A mi juicio, es un grabe error la decisión del Gobernador
de Arauco don Rodrigo Peñailillo, de querer militarizar la
zona o aumentar la dotación policial. Una mayor presencia
de carabineros, significa una mayor actividad policial y eso será
interpretado como el inicio de la implementación de un Estado
policial permanente. En las comunidades esta medida engendrara un
mayor rechazo a la dominación de carácter colonial,
impidiendo un restablecimiento de las confianzas entre los órganos
de poder local y regional y su sociedad.
Con el tiempo, este tipo de medidas traerá irremediablemente
el debilitamiento del poder local -habrá costo político-
y la consolidación de una nueva relación, será
una vez mas, solo un sueño.
El tema de la tierra plantea también una redefinición
identitaria y cultural, es en ella que se debe integrar la dimensión
sagrada de respeto del medio natural.
Pero la gran revolución de una futura comunidad lafkenche
la efectuaran las nuevas generaciones, ellos afirmaran la ecuación
tradición y modernidad, porque la correa de la historia no
esta rota, esta en plena recomposición.
La política racista de CONADI regional, de no querer entregar
tierras a los jóvenes solteros de comunidades, no contribuye
-como algunos funcionarios quisieran- a la desarticulación
del proceso en marcha.
Al contrario, esto va permitiendo una radicalización de esa
nueva generación, los que se van poniendo más audaces
y con ello sus formas de lucha más agudas irán siendo
a ojos de la opinión publica, mas legitimas y verdaderas.
Todas estas formas de lucha por la tierra, se inscriben en la misma
óptica que la desarrollada por los ancestros, ese es el hilo
de la continuidad histórica de los pueblos que guardan entre
sus generaciones, cultura y espiritualidad, fuerza de una madre
tierra que todo les da y de lo cual, el Estado chileno jacobino
y algunos funcionarios huincas, los quiere privar.
b) fomento productivo, fortalecimiento comunitario
y control territorial:
El programa ORIGENES, fruto del acuerdo de un préstamo del
BID al Estado chileno, tan publicitado y promocionado como un aporte
que sacará las comunidades del Lleu-Lleu del atraso en que
se encuentran, cuando uno lo estudia de cerca llaga rápidamente
a la conclusión que es una compleja maraña institucional
a la cual las comunidades -que son en principio las beneficiadas-
no tendrán jamás acceso y menos control de los recursos
y de todo lo que este programe.
Desde su decreto oficial; programa de desarrollo integral de comunidades
indigenas y su ejecutor, MIDEPLAN. Pasando por su reglamento operativo
y su correspondiente manual de operaciones. Siguiendo por su sistema
financiero y su reglamento operativo para comunidades Indígenas,
instituciones publicas, desarrollo, educación y cultura y
salud intercultural, hay un colador exógeno tan fino, que
las iniciativas endógenas de las comunidades se resumirán
a una mínima cantidad de recursos que serán utilizados
en tres años -como por coincidencia este durara justo hasta
antes de las elecciones- y que se convertirán en el reflejo
de la planificación oficial.
Mi primera impresión es que este hecho, que excluye más
que incluye, terminará por desencantar y con ello defraudar
a todos los que han apostado a esto.
¿Cómo revertir desde lo local este manejo?, parece
ser el desafió que se plantea a las comunidades beneficiadas
y principalmente las no incorporadas a los planes y proyectos que
este programa desarrolla. Así parece que lo han entendido
también algunos lideres sectoriales del Lago Lleu-Lleu, por
lo tanto, han dado su acuerdo para que funcione una Area de Desarrollo
Indígena -ADI-, lo que no significa una aceptación
general del programa, todo se resolverá caso a caso e idea
a idea, ya que este acuerdo no contempla el aspecto tierra.
La presentación directa de proyectos a la autoridad regional
por parte de comunidades -no-beneficiadas- por el programa ORIGENES,
puede ser una vía autónoma de acceso y a partir de
ello, la elaboración del Plan Comunitario de Desarrollo -PCD-,
que puede -si se aplican como corresponden sus iniciativas- convertirse
en una verdadera palanca promotora de gestión territorial.
Claro que primero hay que conocer de parte del organigrama oficial,
el contenido que este tendrá, solo luego se podrá
comparar y opinar sobre el fondo y no solo sobre la forma que este
evidencia.
Es posible que esto dependa mucho de quien oriente, por eso pensamos
que esto debe estar en manos de profesionales jóvenes lafkenches,
capaces de entender la trama de fondo que el sistema plantea y los
clamores colectivos que una comunidad desea.
Desde esta perspectiva, nace la proposición hecha a la autoridad
regional por 7 comunidades, las que vehiculan proyectos experimentales
de desarrollo comunitario, como inicio a la elaboración de
un PCD, los que bien piloteados pueden alcanzar, primero una sólida
organización territorial y luego un verdadero desarrollo
endógeno de estas comunidades.
Esto, puede generar también un primer paso promisorio a todos
los jóvenes mapuches solteros que CONADI impide su acceso
a la tierra, de probar que son capaces de hacer emerger una nueva
noción de comunidad, pasando de la opción sobre vivencia
-con mucha tierra- a la opción producción de calidad
-con poca tierra-.
En todo caso, a mi juicio, la reflexión debe tomar esta dimensión;
reformular la comunidad significa replantar el rol de desarrollo
del campo hacia la ciudad, sin perder la noción cultural
y el respeto del medio que nos rodea. ¿Un desafió
que aceptará el orden institucional del programa?
c) Los jóvenes lafkenches:
Quizás los menos considerados en Arauco, cuando se toman
decisiones que conciernen el tema mapuche. Su desesperanza y la
falta de oportunidades los obliga, prácticamente de manera
cotidiana, a emigrar. En el norte se convierten en mano de obra
sin calificación, solo apta para el trabajo de recolección
de fruta o de empleadas domesticas y más tarde, de regreso
a la desesperanza.
Esta realidad es la que hacen aun más difícil los
funcionarios de CONADI regional, cuando imponen en las comunidades
el no-acceso a la tierra para los jóvenes solteros. Niegan,
en nombre de no sé que reglamento, la existencia cultural
del joven lafkenche, contradiciendo su derecho natural que como
todo mapuche tiene, de acceder a la tierra.
Esta medida huinca, impuesta por los funcionarios de CONADI regional
Cañete, contradice las normas mapuches de relación
cultural y espiritual que hay que tener con la madre tierra. La
ceguera oficial de este organismo, ni siquiera percibe que al interior
de la comunidad el joven lafkenche es el elemento generador de otra
dinámica local, más apto a promover la opción
modernidad.
En su realidad estudiantil, una reflexión general a partir
de su especificidad, se impone. Sin embargo, ningún cuerpo
institucional entiende que en el caso de un estudiante lafkenche,
no importa tanto su integración al sistema, sino el aporte
que pueda efectuar a su comunidad.
Lograr establecer una educación apropiada, con contenido
que lo identifique y valore, pero que al mismo tiempo sea vinculante
con su desafió laboral, es en todas las comunas de la provincia
de Arauco, un sueño casi imposible de realizar.
El desafió parece estar en la reorientación del sistema
educacional en algunos liceos, como en el caso de Tirúa,
por ejemplo. El establecimientos escolar que más cesantes
mapuches ha generado desde su creación, sin embargo hasta
ahora ninguna autoridad comunal o provincial, toma en cuenta esta
terrible realidad.
La organización de los jóvenes estudiantes lafkenches
comienza recién a funcionar, habrá que continuar inyectando
desafíos que los hagan evolucionar y sobre todo cuestionar
su realidad de educando rural.
Habrá que luchar por mas y mejores becas indígenas,
por una mayor implementación de hogares estudiantiles lafkenches,
por bibliotecas y centros de documentación lafkenche, en
definitiva por una educación de calidad y con identidad.
d) Las mujeres Lafkenches:
En un país cristiano machista como el chileno, difícilmente
se ha logrado levantar una reivindicación feminista, menos
de la mujer indígena.
Por su parte, los organismos de Estado en sus programas dirigidos
hacia la mujer rural, poca importancia acuerdan a los temas que
hablan de derechos de la mujer indígena. Se prefiere privilegiar
proyectos productivos de huertos familiares, de invernaderos, de
tejido en lana, de alfarería, etc., y se cree que con ello
se cubre esta deficiencia.
La verdad es que hay todo un universo por cambiar, ya que la lucha
indígena necesita de la presencia de una mujer de comunidad
organizada. Parece imprescindible entonces de iniciar con SERNAM
un trabajo distinto, que propulse verdaderamente la participación
de la mujer a instancias de dirección y decisión,
con ello entregaran un significativo aporte a la dinámica
local de su comunidad.
La mujer lafkenche no debe solamente ser considerada como mano de
obra domestica, sino como agente promotor de iniciativas de resguardo
de los valores ancestrales y también como promotora de la
cultura y en el caso de las MACHIS de la medicina mapuche.
e) Los mapuches urbanos:
En la zona de Arauco, numerosa es la presencia mapuche urbana, la
gran mayoría ha tenido que dejar el campo por falta de tierras.
La actual ley indígena 19253 los olvida, sin embargo, si
contamos todos los que hoy viven en medio urbano, partiendo por
Santiago, Valparaíso y Concepción, rápidamente
llegamos a la conclusión que más de la mitad de la
población mapuche se encuentra viviendo en la ciudad.
En la provincia de Arauco, sus diferentes asociaciones han elaborado
su propia propuesta, un documento que urge tratar con la autoridad
que corresponda. Así lo ha entendido, por lo menos, el gobernador,
quien se ha comprometido ha animar con ellos una discusión.
Esperaremos las conclusiones de esos encuentros a programar, las
que seguramente afirmaran el derecho y reconocimiento del mapuche
urbano.
f) El borde costero:
Para un lafkenche, el tema de acceso y control del borde costero
es fundamental, por un lado esta toda la relación espiritual
que se mantiene de generación en generación y por
otro, esta la utilización de los recursos que aquí
existen.
La adjudicación de Areas de manejo a algunas comunidades,
solo ha contribuido ha encaminar el asunto hacia otra reflexión,
la noción de desarrollo costero y de preservación
del medio natural marino.
La imposibilidad de abordar este asunto como corresponde radica
en el elemento jurídico que habría que utilizar; ni
la Ley de pesca y acuicultura, menos la ley indigena, contribuyen
hacer avanzar la cuestion.
En realidad, no existe en ninguna de estas dos normas una definición,
menos un alcance al respecto; la relacional espiritual y cultural
que el lafkenche tiene con su bordemar, en estas leyes no existe.
Por el momento, diversas agrupaciones lafkenches intentan una modificación
de algunos artículos de la ley de pesca y acuicultura, pero
esta será y aunque ponga todo su empeño el diputado
de la zona, Camilo Escalona, como en el caso del reconocimiento
constitucional, solo un reacomodo jurídico y no una solución
final.
IV. LOS TEMAS DE FONDO:
En la propuesta lafkenche de 1999 propiciamos la creación
de una comisión independiente sobre verdad y deuda histórica
mapuche. El poder central sé reacomodo a la situación
y solo, sin consultar a nadie, formó una comisión
oficial de Estado, que preside el ex-presidente Patricio Aylwin
Asocar, sobre Verdad y nuevo trato indígena:
El Reconocimiento constitucional, junto al Convenio 169 de la OIT,
siguen siendo solo referencias de un estado que continua, a casi
200 años de su existencia, a conservar su carácter
monolítico jacobino y anti-diversidad.
En estos últimos meses, una restitución territorial
en la provincia de Arauco, es un hecho casi imposible, lo que se
puede obtener son retazos de lo que fue nuestro territorio histórico
y ello con acciones de presión casi sistemáticas.
Un reconocimiento de los Espacios territoriales lefkenches, desde
esta perspectiva, también aparece como algo imposible, ya
que ello obligaría al orden institucional local a definir
políticas que se refieran al uso y control de los recursos
del suelo y subsuelo, por ejemplo.
Al mismo tiempo, un nuevo reordenamiento territorial, significaría
abordar el tema de la descentralización, evocado ya en una
oportunidad por el senador Mariano Ruiz Ezquide y que hasta hoy
no ha tenido continuidad.
Un mejor aprovechamiento de los recursos estatales, definición
de regiones autónomas y con coherencia cultural y territorial,
también por una nueva definición de comunas, ya que
las actuales son demasiado bastas.
La propiedad intelectual y cultural del universo lafkenche, ni siquiera
existe en las reflexiones oficiales, sin embargo uno de los más
gigantesco robo de recursos sé esta produciendo. La recolección
y comercio de Machas por ejemplo, las que ya se están vendiendo
en Europa bajo licencia española, hoy en la costa de Arauco,
es un producto casi agotado.
La Autonomía y Libre determinación, son derechos inherentes
de todos los pueblos que sufren, como el nuestro, una situación
de colonialismo interno. Sin embargo, en Chile, estos derechos son
interpretados como actos de separatismo y de atentado a la sacrosanta
unidad nacional. Mientras exista entonces esta aprensión,
será casi imposible que exista una coexistencia pacifica
entre nuestras culturas.
En el trato de estos temas de fondo, no vemos realmente a nivel
nacional verdadera voluntad política de querer abordarlos,
tampoco perfilamos un interlocutor claro con quien hablar. La nominación
por parte del Presidente Lagos del Subsecretario Jaime Andrade Huenchucoy
como coordinador general de las políticas indígenas
en Chile, tampoco a dado resultados que se perciban en la base,
su rol sigue siendo simbólico, hipotético e impersibible,
alejado completamente de la realidad.
En lo que se refiere a la comisión verdad y nuevo trato,
desde su creación, solo hemos tenido indicios de su trabajo,
sin conocer los alcances de alguna elaboración -documento-
que haya redactado.
Considero que estos temas -y otros que se pueden agregar- pueden
constituir el eje central de una discusión mayor que se pretenda
realizar, con miras a la protocolización de un nuevo acuerdo
nacional, que supere el de Imperial y que proyecte al pueblo mapuche
a un nuevo nivel de relación.
A mi juicio, el bicentenario del 2010 tiene que ser una fecha clarificadora
de un pasado que hay que abordar, esto es un deber de memoria histórica
que todos debemos asumir. De no ser el caso, ya no se podrá
seguir hablando de reconciliación, de deuda histórica,
del nuevo trato y su nueva relación, las puertas quedaran
abiertas al separatismo.
CONCLUSION :
¿Tendrá capacidad la nación para salir airosa
del desafió que planteamos? La pregunta misma puede parecer
provocadora e incluso arrogante, sin embargo y viendo los hechos
que se acumulan en la realidad, ya es hora que se comience hacer.
Un pueblo cuando es negado tiene pleno derecho a fijar sus propios
objetivos nacionales y decidir en consecuencia -y en el marco de
la libre determinación que practica- su propio destino. En
este sentido, el Movimiento identitario lafkenche de Arauco debe
dejar de ser una corriente de opinión y pasar a constituir
un eje político capas de reformular sus instituciones tradicionales,
de manera que en un momento de su proyección, tenga acceso
a conformar su propio gobierno y con ello dar vida y existencia
a una representación regional única.
Creo que la formación de una expresión política
autonomista regional ya no debe ser solo una utopía, debe
ser otra forma de respuesta de lo local -la sociedad lafkenche organizada-
a la negación que lo global -el Estado y sus agentes de proliferación-
hacen de su existencia.
Las diversas sensibilidades Lafkenche de la provincia de Arauco,
pueden comenzar a construir de manera pausada, sin quemar etapas,
una empresa de esta naturaleza; hoy un Partido Autonomista Lafkenche
(PAL), mañana un Frente Autonomo Lafkenche (FAL) o juntos
un Movimiento Lafkenche Autonomo (MLA), el orden no alterar la ecuacion
y menos el resultado.
Al mismo tiempo, pueden pensar en consecuencia y comenzar a intervenir
de manera autónoma en las confrontaciones políticas
que se avecinan y en las cuales estará en juego el poder
local. Ese es el arte de convertir al sujeto periférico,
considerado por los agentes de poder local en marginal, en verdadero
y contundente contra poder político del orden institucional.
Una institucionalización de su presencia en un marco de esta
naturaleza, no significa abandonar todas las formas de lucha que
le encaminen a la restauración de sus derechos. Adquirir
presencia política comunal -fuera del marco corporatista
acostumbrado- significa interactuar en tanto que contra poder autónomo
y de base con amplias posibilidades de avanzar, de romper el inmovilismo
comunal que actualmente existe y que en definitiva, solo los quiere
utilizar.
Finalmente, espero que este texto contribuya a la comunicación
de los distintos actores que en el tema se sientan identificado.
Los aportes y las contribuciones que se puedan efectuar, siempre
serán consideradas para una reflexión global.
Los ataques y cuestionamientos de otra índole, en nada contribuirán
a lograr hacer avanzar el desencuentro histórico que hemos
vivido y que hoy queremos abordar.
Las realidades comunales de la provincia de Arauco necesitan ser
cuestionadas para que puedan avanzar, principalmente en el campo
de los derechos indígenas. De igual manera como las estrategias
lafkenches de lucha necesitan ser reposicionadas, para que sean
verdaderamente entendidas por quienes las tienen que asumir, las
comunidades y la sociedad civil lafkenche en general.
Terminaré este texto citando las palabras del gran jefe Joseph,
escritas en 1981 por Williams Camus, en su libro: " Pieles
Rojas; en marcha por su libertad ":
" ¿Saben ustedes que la memoria de un indígena
americano es de larga duración?. No olvida jamás sus
muertos en los campos de batalla, menos su tierra cuando esta ocupada.
Y en sus comunidades se conserva una conciencia aguda de cinco siglos
de colonización y en su cuerpo esta escrita la ley de la
igualdad y de la insumision. Ocupados, pero jamás vencidos
".
Por : Luis Llanquilef
Rerequeo
sociólogo mapuche
centro kimun amuy - Cañete VIII Región-
Email: corpkimun@yahoo.com
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