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A propósito de la definición mapuche de los derechos humanos

Tirúa, Septiembre de 1999
Por Luis Llanquilef Rerequeo

Hoy, cuando en el país se discute con menos hipocresía el tema de los Derechos Humanos, vemos como nuestro pueblo continua a vivir una situación de marginalización al interior de la sociedad chilena. Entre los factores que hacen posible este desajuste se encuentra el Geográfico; por la inconfortable situación en que quedamos como consecuencia de la perdida de practicamente todo nuestro territorio. Hoy, nuestras comunidades solo ocupan retazos de lo que fue el país mapuche ancestral. Cultural; como consecuencia de la imposición de valores completamente ajenos a nuestra matriz espíritual. Discriminación; como consecuencia de una sociedad chilena que se considera blanca, occidental y cristiana y en estos últimos tiempo, desarrollada y moderna, por lo tanto superior a una sociedad "india", que se habría quedado en el pasado.

Las consecuencias de todos estos factores se traducen por violaciones de nuestros derechos humanos básicos; se nos tortura, castiga corporalmente, se nos detiene y encarcela, se nos lanzan hirientes propósitos racistas, se nos intimida, se nos fotografia y finalmente se ficha en los registros policiales.

En Arauco, nuestra provincia, estas violaciones a nuestros derechos humanos son la consecuencia de disputas por el uso o propiedad de la tierra y de los recursos que en ellas se encuentran. Estos abusos han comenzado cuando intereses económicos intentan establecerse en tierras o territorios que desde tiempos ancestrales hemos ocupado.

Otros abusos se producen en el contexto de disputas por tierras iniciadas largo tiempo atrás, en las que las bases jurídicas de la propiedad no están claras.

Hoy, cuando cientos de Mapuche comenzamos a hacer campaña sobre estos temas que nos preocupan, se nos responde con represalias, persecusiones y encarcelamientos, ¿como pretendemos entonces hablar de derechos humanos ?, ¿ya hemos olvidado la historia pasada y más reciente?. Por momentos nos preguntamos si ¿solo los Chilenos bien nacidos tienen derecho a tener justicia ?.

No olvidemos que hay una deuda pendiente con los pueblos indígenas del continente y una mayor con nuestro pueblo mapuche en Chile. Fueron muchos nuestros hermanos que "desaparecieron" o fueron "ejecutados extrajudicialmente" después del golpe militar de 1973. "El día del golpe, los terratenientes, los militares, y los carabineros iniciaron una persecución contra los Mapuche que habían luchado por sus tierras y las habían recuperado". De esta forma describía en 1978, el Grupo Especial de Trabajo sobre la Situación de los Derechos Humanos en Chile, el inicio de los abusos generalizados contra nuestro pueblo. Tenemos la certeza que muchos que denunciaban esta situación en la época, hoy nos reprimen y niegan nuestros derechos.

La verdad parece ser que el Chileno tiene una memoria bien corta, ¿ puede ya haber olvidadado el informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación (CNVR) ?, cuyo objetivo era examinar los casos de graves violaciones de los derechos humanos cometidos durante los años de gobierno militar y en los cuales aparecen unos 100 Mapuche que murieron o sufrieron otras violaciones de sus derechos humanos, no solo por su militancia política, sino que por su origen étnico.

Amnistía Internacional y nosotros mismos nos sentimos profundamente preocupados, por la impunidad que gozan los responsables de estas violaciones, ya que sabemos que muchos de estos torturadores hoy hacen parte de las brigadas forestales, las que impunemente recorren los caminos rurales intimidando la población local mapuche y principalmente sus dirigentes.

¿Que hacemos hoy día ?: considerando este peso de la historia, una reflección se impone en efecto sobre le diversidad posible de violaciones a la dignidad de la persona humana. A esta perspectiva, en el caso de Chile, deben implicarse los problemas que se desprenden de la universalización efectiva de las culturas que comparten un mismo suelo y sobre todo las desigualdades sociales que el "jaguar" económico crea.

Pensamos que en una sociedad como la chilena, en la cual gobiernan los banqueros y las empresas transnacionales, el Estado solo cumple un rol de guardian del orden establecido. Es por ello que no nos extrañan las declaraciones de sus personeros, que hablan del respeto de un Estado de derecho, el que en la practica ni siquiera nos toma en cuenta con nuestra especificidad.

En nuestro caso, comunidades y Mapuche del cono sur de la Provincia de Arauco, frente a este orden establecido y al contrario de aquellos que buscan el enfrentamiento a toda costa, hemos optado por poner nuestra sociedad civil en movimiento. Ello se traduce por una presencia de la Identidad Lafkenche que hace avanzar sus comunidades siguiendo una tradición de prudencia, cordura y sabiduría que han dejado los ancestros.

Esperamos que la universalización no sea solo económica, sino que en todos sus aspectos y principalmente en el que concierne los derechos humanos y ello para que exista en realidad una instancia internacional que sea capaz de controlarlos y evaluarlos, trabajo que las autoridades nacionales no estan dispuestas a hacer.

La "discriminación positiva": parece ser otra de las últimas grandes medidas que se nos anuncian. El racismo en todas sus formas y con todos sus apellidos, es una violación flagrante de los derechos a la dignidad de la persona humana. Es la denigración misma de la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos, ya que exprime una discriminación aunque sea positiva. Es decir se nos reconoce la diferencia con derechos específicos pero sin que sean de la misma magnitud de los que pueden gozar los demás ciudadanos chilenos, porque en este caso sería reconocernos como pueblo. En realidad se nos entrega derechos disminuidos frente a los derechos del pueblo chileno. En muchos casos y ejemplos en el mundo, el racismo y la discriminación han estado incluso institucionalizados ¿no estaremos haciendo lo mismo en Chile con la aplicación de la llamada discriminación positiva ?. En realidad, en muchos paises que se consideran modernos, el racismo y la discriminación son una practica cotidiana, claro que ello es raramente declarado y por lo tanto poco sancionado.

Nuestro derecho a un medio natural sano: en 1993, la Conferencia mundial de Viena sobre los Derechos Humanos, reafirmó el caracter universal que debe unir el medio ambiente a los Derechos del Hombre. Se consideró entonces que este derecho no debe ser solamente un deber de los Estados, sino que un valor del cual se reapropian los propios ciudadanos.

Nuestra cultura se cimienta en lo que somos, gente de la tierra, por lo tanto somos entonces los primeros vectores de un conocimiento que poco a poco se transforma en valor universal. De aqui, nuestra desigual lucha contra las empresas forestales, las que no solamente ocupan tierras que nos pertenecen, sino que son los primeros agentes de contaminación del medio natural en que vivimos y que nos gustaría compartir con todos los Chilenos.

Finalmente y en forma de conclusión; pienso que el pasado debe enseñarnos para que no se cometan los mismos errores que ya se han hecho e incluso institucionalizados. Es preciso hacer un examen extrícto y verídico de la historia, y ello no solamente en apariencia como ha sido el caso con la CNVR, la que solo ha tenido, a mi juicio, objetivos morales sin encontrar respuestas éticas a sus conclusiones. La justiciabilidad de los responsables mantiene la fe del hombre, porque ve un castigo para los grandes crímenes que se cometen contra la humanidad. Juzgar los culpables significa reconciliarse con la historia y no seguir ignorando una obligación que debiera ser parte de toda nuestra humanidad. En caso contrario, somos complices del dolor humano y de una historia no saldada, la que siempre traera nuevos conflictos.

Saldar la deuda histórica que existe con nuestro pueblo mapuche, no significa sacrificar la justicia chilena, mucho menos sobrepasar los principios de muchas colectivadades politicas, es solamente un acto de responsabilidad consigo mismo para estar al fin en paz con su propia conciencia.

Una Comisión Verdad y Deuda Histórica, como lo plantea la Identidad Lafkenche de Arauco, seguramente no nos devolverá nuestros antepasados ni traducirá en justicia todos los criminales que han atentado contra nuestra soberanía. Sin embargo, pienso que ella puede contribuir subtancialmente a reducir los conflictos que hoy existen y a entregarle la dignidad que se la ha robado a nuestro pueblo. Con ello estaremos también contribuyendo a que nuestra civilización sea más justa y humana, ya que ningún Chileno es una isla en el Océano, hace parte de un pueblo que necesita re-encontarse con sus raizes originales.

"Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros" , dice en su artículo primero la declaración universal de los Derechos Humanos. ¿ Habrá que esperar un siglo más para que el Chileno aprenda a convivir con un pueblo originario?. Los Mapuche pensamos que hay que comenzar esta ardua tarea hoy día, porque mañana ya puede ser demasiado tarde.


Extraído del Informe del Centro Mapuche de Derechos Humanos

Tirúa, Septiembre de 1999.

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