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Mapuches acusados de Antipatriotas por Chilenos
Nacionalistas y Racistas
Por R. Marhikewun - 30 de septiembre, 1998
La historia Oficial
Chilena debe ser rectificada.
El respeto a la diversidad cultural hoy es visto
como una riqueza y patrimonio de la humanidad, así como el reconocimiento
de los derechos humanos y el respeto al medio ambiente, cuya violación
o abuso ya no es considerado como un asunto interno de un determinado país,
sino una preocupación de todos los seres humanos. La promoción del conjunto
de estos valores, nos indican un cambio de actitud en el mundo relacionado
con los derechos de los pueblos indígenas, cuestión que la ONU se ha visto
obligada a considerar mediante la implementación de una serie de iniciativas,
a diferente nivel, dentro del sistema de ese organismo mundial.
En lo que respecta a Chile, en mi opinión es hora
que el Estado Chileno reconozca la existencia de la nación Mapuche en la
Constitución, sus derechos y su presencia historica. La historia oficial
chilena presentada de tal forma que armoniza los estereotipos convenientemente
creados sobre nuestro pueblo Mapuche, que es condescendiente y con una
marcada dosis de racismo, no ayuda a crear el entendimiento y espíritu
de convivencia que debería existir entre mapuches y huincas (chileno no-mapuche).
La historia tal como es enseñada,
confusa y contradictoria inevitablemente condiciona, ideológicamente al
educando desde su temprana edad, en una actitud que lo inmuniza o lo hace
complaciente hacia todo aquello que tenga que ver con la cultura de los
pueblos indígenas, y lo que es peor les impide entender el porqué de las
reivindicaciones de nuestro pueblo. Si a esto sumamos a los medios de comunicación,
todos en manos de los chilenos (no-mapuche), mucho de ellos desprovisto
de toda ética profesional de un periodismo responsable y objetivo, lejos
de promover el debate científico y balanceado entre las partes concernientes,
reenforzan ciegamente la versión oficial.
Manipulación de los hechos histórico
Es lamentable que muchos chilenos aún crean que
con la Declaración de la Independencia de Chile de España en 1810, la nación
Mapuche paso automáticamente a formar parte de lo que hoy es la república
de Chile. En mi opinión esta aseveración de la historia de Chile, mantenida
deliberadamente para preservar el status quo -bastante desprestigiado-
y en nombre de la unidad nacional, lejos de cumplir su rol uniforme, alimenta
resentimientos en muchos chilenos, que levantan su voz ofensiva, cada vez
que los mapuches exigen justicia, como sucede hoy con nuestros hermanos
Mapuche-Pewenche del Alto Bío Bío y aquellos que tratan de recuperar sus
tierras en Lumaco, Arauco, Traiguén u otras regiones Mapuche en conflicto.
En los diarios El Mercurio (18/09/98) y La Tercera (20/09/98), han salido los nacionalistas y racistas que
siempre parecieran encontrar una amplia y entusiasta recepción por los
principales diarios chilenos. Estos nos acuzan de antipatriotas, por no
tomar parte -segun ellos- en la guerra contra los Españoles y mas tarde
en la guerra contra el Peru y Bolivia y nos recuerdan que Chile
es un país unitario. Estas opiniones son el producto del
lavado cerebral anteriormente mencionado, el míto y la ignorancia que la
história oficial de Chile
quiere perpetuar. Los autores de los artículos en los diarios mencionados,
obviamente desconocen que la nación Mapuche era indepenciente antes y durante
la guerra entre huincas. También desconocen que España había firmado una
serie de tratados de paz, reconociendo con ello, el territorio y la independencia
de la nación Mapuche, y que las relaciones de cooperación y de respetuo
mutuo habían alcansado tal desarrollo que prévio a la indepencia de Chile
los Mapuches mantenían una representación diplomática en Santiago.
Sin embargo, hay que reconocer, como quedara establecida
en nuestra historia de resistencia, la preservación de la independencia
de la nación Mapuche no fue un regalo gratuito de España, sino que costo
la vida de cientos de miles de nuestros antepasados, hombres y mujeres
que lucharon hombro a hombro en defensa de la integridad territorial y
la libertad de nuestro pueblo; viendose los españoles obligados a respetar
la frontera no por buena voluntad, si no porque no les quedaba otra opción.
Es decir no fue España, si no el estado chileno
quién mediante una acción colonialista e ilegal se apoderó por la fuerzas
de sus armas del territorio
Mapuche y en el proceso diezmaron a su población. Esta guerra de conquista
conocida como "Pacificación
de la Araucanía" fue ilegal porque Chile
había celebrado parlamentos y firmado acuerdos con nuestro pueblo, que
después los violó. La guerra contra el pueblo Mapuche concluyo en 1883,
después de 70 años de la declaración de la independencia de Chile y por
lo tanto posterior a la Guerra del Pacífico; no hay que olvidar que las
tropas triunfantes en el norte, eran trasladadas directamente al sur, a
la así llamada Araucanía, para consumar la empresa expansionista del estado
chileno. Por lo tanto aquellos que hoy nos acusan de antipatriotas, desconocen
nuestra história y de paso hay que decir, que no es culpa nuestra si no
responsabilidad del Estado Chileno y su sistema educacional, los que deben
enseñar la verdad de los hechos histórico y sus inevitable ramificaciones
actuales.
Los argumentos que se manejan para justificar la
"integracion" Mapuche al estado Chileno, habría sido el resultado
-segun la versión oficial- de la Declaracion de Independencia de Chile
de 1810. Hoy al igual que ayer, resulta absurdo sostener la noción de que
atraves de una Declaración de intensiones hecha inmediatamente después
de la independencia de Chile, se integre a una nación independiente y soberana
a la jurisdicción de un estado emergente. Me parece igualmente irracional
el pretender darle credibilidad legal a una declaración hechas en Santiago,
elaborada unilateralmente por los fundadores de la república, que curiosamente
sin el consentimiento o que los mapuches se lo solicitarsen los declaraban
"ciudadanos". El aceptar la versión oficial sin preguntarse sobre
la inconsistencia histórica de la voluntad de un pueblo que había defendido
exitosamente su soberania y libertad por mas de dos siglos y medio contra
los españoles, pero que -segun la historia oficial- no trepidan en rendirse
ante una declaracion y someterse a las reglas de Santiago. Insistir manteniendo
una noción que se antepone a los hechos, claramente no tiene asidero lógico.
El Reino de la Araucanía y Patagonia
Si tuviesemos que aceptar la versión oficial en
el sentido de que nuestro pueblo habría sido integrado a la república con
la Declaración de la Independencia en 1810, habría que preguntarse como
fue posible que 50 años mas tarde fuese creada en la Araucanía y Patagonia
una monarquia. En efecto los mas distinguidos lonkos (caciques) de la epoca
de ambos lados de la cordillera de Los Andes, establecieron junto al abogado
Frances Orelie Antoine una monarquía hereditaria y constitucional, que
queramoslo o no, tiene tal relevancia histórica que no lo podemos descartar
tan facilmente. Pero ¿porque una monarquia?, a mi me parece totalmente
normal, que nuestros antepasados buscasen aliados y vieran la forma de
defender la amenazada soberanía nacional, tanto en lo militar como
en el orden diplomático. Me resulta igualmete legítimo que dada las circunstancias
de una inminente invasión y del
desbalance defensivo, nuestras autoridades no explorasen estratégias destinadas
a lograr el reconocimiento y apoyo internacional para asegurar la integridad
territorial por la que tanto habían luchado. El incremento de las provocaciones
militares, la introducción en los ejercitos chilenos y argentinos de nuevos
armamentos, así como los insistentes
llamados de sectores políticos de ambos países, que se pronunciaban por
una pronta invasión, así lo confirmaban.
Las autoridades Mapuche al organizarse al estilo
occidental y elegir como portavoz
a un Europeo, me parece una movida, para la epoca, bastante apropiada.
Equivocados o no, las posibilidades de obtener dicho reconocimiento y apoyo
internacional les ofrecia mas garantías que si lo hubiese sido un lonko.
Y que nos dice la historia "oficial" sobre este episodio que
Orelie Antoine era un loco... yo me pregunto ¿porqué?, seguramente porque
no era Mapuche afirman algunos, o porque haya hablado en favor de los derechos
de los "índios". Quizás no tanto por su origen extranjero -diria
yo-, porque después de todo, casi todos los padres de la patria de los
chilenos son extranjeros, partiendo por el Irlandes Bernardo O'Higgings,
mi modesta conclusión es que lo mas probable haya sido porque Orelie Antoine
trato de defender al pueblo Mapuche y promover su reconocimiento internacional.
Para los incrédulos la formación de la monarquía
en Araucanía y Patagonia es un testimonio dificil de ocultar, que les demuestra
fehacientemente que en 1860 el pueblo Mapuche mantenía pleno control de
su territorio y ejercia su libre-determinación. En lo que respecta a los
mapuche, en mi opinión, este legado histórico es una herramienta adicional,
que si es necesario, el pueblo Mapuche debería utilizar en la defensa jurídica
de su territorio ancestral.
La reivindicación del
pueblo Mapuche de su territorio, esta ampliamente documentada y los eventos
históricos que condujeron al despojo territorial, permanecen vivos en la
memoria y el corazón de cada Mapuche. Será responsabilidad del
estado chileno encontrar la formula que permita dar una solución honorable
y conciliadora del problema,
solución que dictará el tipo de relación con el pueblo Mapuche en el próximo
milenio. El Gobierno chileno deberá cumplir los tratados y compromisos
solemnemente asumidos por el Estado con nuestra nación Mapuche en los albores
de la República, así como cumplir
las normas del derecho internacional
ratificado por Chile.
El gobierno deberá hacer justicia y desarrollar una política destinada
ha reparar material y moralmente los efectos desastrosos que hoy repercuten
en la vida cotidiana de nuestro pueblo y que tiene relación directa con
la anexión ilegal de nuestro territorio. Hacemos votos para que se evite
el tener que seguir los pasos de otras naciones indígenas, en particular
de los Estados Unidos, que sólo después de largos procesos legales, lograron
reconocimiento sustanciales de sus derechos.
¿Pueden los mapuches seguir aceptando los insultos?
En relación a las celebraciones del
aniversario de la Independencia de Chile y del Día de las Glorias del Ejercito
(18-19 Sept). Como Mapuche, orgulloso de mi identidad, cultura y de mis
antepasados, al igual que muchos hermanos, me es totalmente ofensivo que
obliguen desfilar a nuestros niños mapuches durante las celebraciones del
Día de las Glorias del Ejercito, como también se les obligue jurar lealtad ante
una bandera que representa el sometimiento de nuestro pueblo y la muerte
de miles de nuestros antepasados. Igualmente me es humillante que en el
territorio ancestral Mapuche se levanten estatuas conmemorativas de los
sanguinarios de nuestro pueblo. Con esto no quiero decir u oponerme a que
los chilenos conmemoren a sus héroes ellos, al igual que nosotros, tienen
todo el derecho del mundo de hacerlo, lo que si me molesta es que durante
sus conmemoraciones nos involucren a nosotros, los mapuches, y nos exijan
celebrar junto a ellos, nuestra derrota que nos recuerda el genocidio cometido
durante la Pacificación de la Araucanía, que además con ello nos recuerdan
nuestra condición de pueblo subyugado.
La insistencia en hacer resaltar con soberbia y
arrogancia los episodios que condujeron a la derrota de los pueblos indígenas,
así como imponernos valores
patrio desde su perspectivas, ajenos a los valores patrio de nuestra nación
Mapuche, francamente carece de toda lógica y sentido comun. Las conmemoraciones
y actos patriótico en la que no se distingue entre los vencedores y los
vencidos y que con ésto se nos quiere convencer que Chile
es un país unitario, lo cual implíca el desconocimiento a la diversidad
cultural y por lo tanto de nuestra existencia. Pareciera que lo único que
se logra con ellos es crear el resentimiento por quienes suponen, rendir
homenaje a aquellos chilenos (no mapuche) que entregaron sus vidas a su
causa, que no es la nuestra. Las celebraciones patrióticas, tal como estan
orientadas, estan causando dentro de los Mapuche un malestar, por el momento
contenido, por lo que éstas representan y porque además vemos continuamente
el uso del aparato militar para reprimir a nuestro pueblo, como quedara
demostrado a fines de diciempre del año pasado y principios de este año
en cinco comunas Mapuche, por la imposición del actual Gobierno de la Ley
de Seguridad Interior del Estado, que le dio rienda suelta para crear un
estado de terror y amedrentamiento en toda las comunidades Mapuche de la
región, situación que fuera denunciada en la Comisión de Derechos Humanos
de la ONU en marzo de este año, por dos conglomerados de organizaciones
mapuches.
Frente a esta prepotencia institucionalizada, no
se puede seguir esperando reacciones sumisas de los mapuche, porque forzarnos
a celebrar evento ajenos y ofensivos, como si fueramos invisibles, tiene
por el momento repercusiones individuales adversas, pero que a la larga
pueden manifestarse masivamente contra el orden establecido, por haber
sido utilizados en actos en contra de su voluntad, de su historia y que
es atentatoria a la dignidad de nuestro pueblo Mapuche. Un poco de respeto
y sensivilidad hacia los pueblos vencidos en batalla, no le puede hacer
mal a nadie, todo lo contrario es saludable para la conciencia de los ciudadanos
y fortalece el alma nacional de la república de la cual nosotros también
formamos parte. Es por eso que a mi no me sorprende que el 19 de septiempre
pasado, miembros de la organización Mapuche Meli Wixan Mapu con base en
Santiago arriaran simbólicamente la bandera chilena y la dejaran a media
asta, en protesta a la celebración del Día de las Glorias del Ejercito
Chileno. Tampoco me sorprende que declararan que; "ante un eventual
y artificial conflicto armado" ellos no se dejaran utilizar "como
carne de cañon". Si no existe una voluntad política y social de promover
el respeto hacia los pueblos indígenas, no podrá existir el respetuo mutuo,
y mañana no se podrá prevenir o condenar que acciones de esta naturaleza
no afloren con mayor intensidad.
Los siglos de agresión armada de España y las repúblicas
de Chile y Argentina, no lograron quebrantar el espíritu de lucha de nuestro
glorioso pueblo Mapuche, los insultos y prepotencia de la actualidad no
lograran quebrantar nuestra moral, porque después de todo, pueblos del
calibre Mapuche su alma nacional no puede ser empañada, ya que esta emergio
de la tierra misma que le dio su nombre y se funda en una herencia histórica,
con epopeyas gloriosas en la defensa de los mas nobles ideales, cuya destreza
y valentía inspirara hasta a nuestros enemigos, de tal manera que nuestro
orgullo es digno y genuino, que trascienden al chovinismo superficial e
infantil de algunos chilenos, y porque además tenemos confianza en el futuro,
porque todos sabemos que la verdad, la razón y la justicia, tarde o temprano
termina por imponerse.
Nota: Este artículo fue originalmente escrito para
los diarios El Mercurio y la Tercera, por su extensión comprendo que su
publicación completa no será posible. He pedido a Mapulink lo distribuya
a las páginas Mapuche y organizaciones Mapuche que podrían ser de su interes.
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